Lula, un desafío para Bolsonaro

Podemos estar de acuerdo o no con su excarcelación –según el lado del que estés– pero la salida de prisión del expresidente de Brasil, Lula da Silva, además de alborotar la política brasileña y Latinoamericana, nos deja muy en claro el riesgo que implica utilizar las sentencias como herramienta electoral, el peligro de contaminar la justicia con la política y cuán importante es la solidez de un Poder Judicial para fortalecer la democracia y evitar el retorno de gobiernos opresores.

Tras un cambio en la jurisprudencia, adoptado por el Supremo Federal, el exgobernante y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) dejó el pasado viernes la cárcel de Curitiba donde guardaba reclusión tras ser condenado por corrupción y lavado de dinero en 2018 en el marco de una de las siete causas que afronta por la “Lava Jato”, la operación policial-judicial que destapó una trama de fraudes, sobornos y lavado de dinero; y que envió tras las rejas no sólo a Lula sino también a decenas de políticos y poderosos empresarios.

El Supremo brasileño decidió que un acusado solo cumplirá pena carcelaria una vez acabe todo el proceso. Es decir hasta agotar todos los recursos legales, ante las máximas instancias, y que sea “cosa juzgada”.

El argumento esgrimido por el ministro de la Corte Celso Mello, que votó a favor de la inconstitucionalidad, resume qué tan urgente es alcanzar la moderación en un contexto en el que casi casi nos vemos obligados a ponernos en un extremo u otro.

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Dijo el magistrado que “esta Corte Suprema (la de Brasil) no juzga en función de la calidad de las personas ni de su condición económica, política, social o estamental o funcional”; y que “Este juicio se refiere al examen de derecho fundamental que traduce una crucial conquista histórica de la ciudadanía ante el Estado. Siempre combatido, este derecho fundamental, por regímenes despóticos”. La libertad.

La justicia, con signos de independencia, ya se mostró despolitizada. Ahora, el reto es para Jair Bolsonaro que tiene enfrente a un líder procesado que nada tiene que perder, pero que aún podría polarizar a Brasil.

Lula dijo al dejar la prisión que “han intentado criminalizar a la izquierda”. Le respondería que todo lo contrario. En su momento, hicieron todo –corrupción, fraudes y otros presuntos delitos– para que el hartazgo de la ciudadanía fuera tal como para girar a casi toda Sudamérica hacia el terreno conservador.

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El resurgir de Lula estará directamente relacionado con la gestión del sector conservador y neoliberal que soporta en varios países reclamos sociales en mayor o menor grado.

La capacidad de reacción de Bolsonaro es clave para Brasil y para un sector de Latinoamérica que ve con buenos ojos la liberación de su emblema.

viviana@abc.com.py

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