Genocidio comunista

El objetivo ideal de los dictadores comunistas es llegar al poder como salvadores del pueblo. Cuanto mayor sea el número de pobres y mayor sea su pobreza, cuanto mayores sean las injusticias y el número de ellas, cuanto mayor sea el malestar de los ciudadanos, más fácil tienen el acceso al poder.

Utilizan cínicamente la democracia, que tienen decidido destruir, usando como palanca el sufrimiento del pueblo pobre y marginado y de los descontentos o frustrados a los que engañan con el discurso de que con su liderazgo no tendrán más pobreza ni marginación ni frustración, porque al fin triunfará el poder popular.

La historia demuestra que todos los dictadores comunistas han engañado al pueblo, porque si algún dictador comunista ha mejorado algún servicio básico, la verdad es que a todos los ciudadanos se les han cortado las libertades y derechos humanos. En los países comunistas se multiplican los pobres y se estanca el desarrollo económico para todos, menos para los que se instalan en la cúpula del poder.

No es esta la mayor traición de los dictadores comunistas, la mayor traición es el genocidio, los asesinatos masivos de quienes no aceptan la ideología ni su abuso de poder.

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El 3 de junio de 2008 se firmó y proclamó la ”Declaración de Praga: Conciencia europea y comunismo”, que es una llamada a la condena del comunismo por ser responsable del mayor genocidio de la historia con los mayores crímenes de la humanidad. La Declaración también reclama a los educadores su obligación de dar a conocer el hecho histórico del mayor genocidio y orientar sobre su significado y trascendencia. La Declaración condena al mismo tiempo los crímenes del nazismo.

Eligieron a Praga para elaborar y proclamar la Declaración, porque sufrió los totalitarismos nacional-socialista y comunista. El anfitrión y primer firmante fue Vaclay Havel, disidente del comunismo y expresidente de la República Checa. Firmaron con él figuras prominentes, exprisioneros políticos e historiadores.

La Declaración de Praga no ha sido producto de resentimientos o revancha, además de la trágica experiencia personal, los firmantes conocían la impresionante información de los científicos que habían investigado lo realmente sucedido.

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El 6 de noviembre de 1997, la editorial de la Universidad de Harvard (Harvard University Press) publicó en Francia “El libro negro del comunismo, crímenes, terror y represión” (traducido al castellano en 1998). Sus autores, profesores universitarios investigadores europeos son: Stephane Courtois, Nicolas Werth y otros dos. Tres de los autores se declaran de izquierdas y dicen que han hecho este trabajo para no dejarle la información en manos exclusivas de las ultra derechas, Como investigadores han tenido acceso a los archivos desclasificados de la KGB y a otros archivos soviéticos.

En el espacio limitado de esta columna de opinión no es posible pasar la larga lista de países afectados por los crímenes del comunismo con la cantidad de personas asesinadas en cada país, pero quien quiera toda la información la puede encontrar accesible en internet, incluso el libro completo en PDF si quiere leerlo. En síntesis impresiona saber que con datos algo más actualizados, el número total de muertos criminalmente por el comunismo en el mundo pasa los 120 (ciento veinte) millones. Los dos países con más víctimas son China (65 millones) y Rusia (20 millones). Los países afectados pertenecen a los cinco continentes. Una catástrofe mundial incomparable.

En democracia, como manda nuestra Constitución Nacional, todos respetamos la opción ideológica de los demás, siempre que dichas opciones toleren a las otras y no destruyan la vida y los derechos humanos de los demás y todos contribuyamos al Bien Común de toda la nación. De ninguna manera se puede aceptar una ideología criminal, de terror y represión. Ante el genocidio del comunismo actual con programas para imponerse en América Latina, ni la desinformación, ni la ingenuidad, ni la ignorancia o pasividad tienen justificación.

La intención del comunismo cubano y venezolano de dominar todos los países de América Latina es universalmente conocida, y otros países con la misma ideología están alistados para ayudar al proyecto totalitario, A los que queremos la democracia real y justa porque creemos en ella, nos corresponde estar alerta para defender la vida, la libertad, la justicia, y la paz.

jmonterotirado@gmail.com

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