Aprender a pensar

Una de las actividades mentales que menos realizamos hoy día es pensar. Quizás por el ritmo acelerado de vida que llevamos o por falta de tiempo, tomamos las decisiones sobre la marcha, sin analizar demasiado. Aunque después nos cueste caro o nos arrepintamos.

Realmente pensar es un trabajo cerebral que requiere tranquilidad, energía y tiempo para meditar y ver todos los aspectos para decidir mejor. Necesitamos pensar para estudiar, trabajar, comprar, vender, elegir y amar. Los neurocientíficos modernos hablan hoy día de las neuronas que son células cerebrales que poseemos por billones. Ellas entran en sipnasis con axones y dendritas, y como en una conexión eléctrica, surge la luz en la mente, ya sea como un pensamiento mágico y una idea maravillosa. Allí está toda la fuente de la creatividad, la genialidad, el poder de inteligencia y capacidad inventiva del hombre.

El ser humano piensa, reflexiona y analiza. Se estudia a sí mismo y a su entorno. Aporta ideas valiosas después de pensar detenidamente. Por eso es importante enseñar a nuestros hijos a pensar y aprender todos los días con la experiencia.

Paul Mac Lean, neurocientífico norteamericano, en la década de los sesenta del siglo pasado hizo la subdivisión del cerebro en tres partes: reptiliana, límbica y neocorteza cerebral. En la primera se encuentran los instintos primarios: hambre, miedo, impulso sexual y violento. En la segunda están los sentimientos y emociones, También aquí se ubica el hipocampo, que es donde se registra la memoria. Finalmente, la neocorteza cerebral es donde se halla la inteligencia, el razonamiento y la consciencia. Entonces llegamos a la conclusión de que una persona perfectamente equilibrada es aquella que domina los instintos, emocionalmente es tranquilo y estable y usa su cabeza, porque su neo corteza cerebral la tiene desarrollada y en perfectas condiciones.

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Las neurociencias están avanzando a pasos agigantados y tienen para nosotros todavía muchas sorpresas. Se están investigando temas como las memorias asombrosas, la creatividad sin límites, el autismo, las adicciones, las depresiones y tantos asuntos que tienen relación con la neurología, la biología, la psicología, la genética, la química y la endocrinología. Todas estas ciencias intervienen increíblemente en el proceso cerebral y lógicamente en la manera que vemos el mundo hoy día.

Y verdaderamente a medida que más investigamos y leemos, más nos hace pensar en nuestra realidad de hoy y del futuro. En nuestras casas podemos enseñar a pensar a los hijos leyendo una obra literaria o comentando un hecho político. Los niños son los mejores maestros porque a veces nos lanzan ideas originales que jamás pasaron por nuestra mente y nos hacen pensar.

¿Cómo podemos ayudar a cambiar el mundo pensando positivamente y dar lo mejor que tenemos en voluntad y conocimientos? Los teléfonos inteligentes, las calculadoras y las computadoras nos solucionan casi todo pero aún falta mucho para llegar a la perfección. El ser humano evoluciona como ser pensante. Tiene que ir hacia adelante buscando la felicidad y la máxima realización como ser de cuerpo, mente y espíritu. En esa búsqueda todavía nos encontramos.

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blila.gayoso@hotmail.com

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