Solo falto yo, hubiera dicho Stroessner

Cuentan que el dictador Alfredo Stroessner, después de haber sido defenestrado en 1989, miraba la foto de quienes asumieron el poder en su lugar, y dijo “solo falto yo”.

De estar vivo, tal vez hubiera repetido lo mismo al ver las imágenes publicadas estos días del presidente Mario Abdo Benítez y del expresidente Horacio Cartes, cada uno por su lado aún, con una partida de viejos colorados de dudoso prestigio para promocionar un presunto pacto de cuyos términos no se sabe mucho, pero que no parece que vaya a contribuir a mejorar la imagen de ambos.

El anuncio del evento calificaba a los visitantes de “dirigentes colorados históricos” con el fin, aparentemente, de darles alguna relevancia de la que carecen actualmente.

El presidente de la ANR, el diputado cartista Pedro Alliana, los llegó a calificar de “líderes históricos”, lo cual podría tomarse como una ironía, en el caso que uno creyera que Alliana es capaz de eso.

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Estaba el expresidente Juan Carlos Wasmosy, por ejemplo, que surgió de una elección interna fraudulenta y su administración (1993-1998) fue una de las más inestables que se recuerden del periodo post stronista. Lucho González, que fue presidente sin ser elegido (1999-2003), dejó el país casi en situación de default y fue una suerte de filósofo de la relativización con su antológica frase “sonseraiterei ningo” refiriéndose al auto mau que utilizaba. Papi Sanabria Cantero, quien tuvo el “honor” en 1997 de ser uno de los primeros políticos presos por corrupción (pese a que en esa época era impensable que eso ocurriera).

Esto, por citar el currículum de algunos de los que, como grandes señores, hicieron un tour que incluyó el Palacio de López, la Junta de Gobierno de la ANR y el domicilio del expresidente Cartes.

¿Qué intentan vender con esta promoción tan particular? Nada nuevo: un pacto electoral de no agresión momentánea, repartir algunos cargos (las presidencias de las cámaras legislativas) y consensuar algunas candidaturas (a la Junta de Gobierno y a intendencias). Todo eso, con miras a conservar el poder en algunos municipios, retomarlos en otros y postergar por un breve tiempo sus disputas.

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Alderete, quien aparece como el impulsor de esta cruzada, a la que llama “operación cicatriz”, es el mismo que en abril de 2007 declaró en una entrevista radial que fue “el instrumento del Señor” para hacer que Nicanor Duarte Frutos llegase a la presidencia de la República. Su “misión” fue premiada en aquel entonces con la dirección de Yacyretá y luego con la del Ministerio de Obras Públicas.

En 2018 ayudó, tal vez por alguna otra indicación divina, a Abdo Benítez a llegar a la presidencia, por lo cual también fue recompensado, esta vez con la dirección de Itaipú, que luego debió dejar por el escándalo del acta entreguista firmada con el Brasil. A lo mejor, ahora está emprendiendo una nueva misión de la que esperará alguna recompensa similar.

Si este intento de pacto nace del abdismo y su entorno, como parece, es lógico pensar que Cartes buscará ventajas para su equipo. Al hacerse públicos los términos del acuerdo, el mandatario no quedará bien parado.

Si el objetivo, como especulan algunos, es llegar al final con una foto del abrazo republicano entre HC y Abdo Benítez, en la que finalmente se mezclen tirios y troyanos, será una prueba más, si hace falta, de que ninguno de ellos tiene algún proyecto de país y que el objetivo es solo el poder por el poder, la repartija de cargos y la impunidad.

Es decir, nada nuevo bajo este bendito sol paraguayo.

mcaceres@abc.com.py

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