Apostar por los niños hoy

Este artículo tiene 5 años de antigüedad

Mientras haya niños pidiendo limosnas en las calles y miles de escolares den clases bajo los árboles o en aulas a punto de derrumbarse, nuestra sociedad no tiene ningún futuro medianamente aceptable.

En estos días se reiniciaron las clases en todo el país y, una vez más, salieron a relucir las graves carencias y limitaciones en los miles de locales escolares del sector público, tanto en el capital como en el interior. Techos con destrozos parciales, sillas rotas, pizarras casi inservibles, ausencia de ventiladores y acondicionadores de aire, y plurigrados por falta de maestros son algunos de los antiguos pero permanentes problemas de nuestro sistema educativo básico.

La adecuada formación de los niños en estas condiciones se vuelve muy difícil. El intenso calor, las lluvias, la incomodidad, los escasos instrumentos pedagógicos, la irregular provisión de la merienda escolar, así como la preparación mediocre de muchos docentes, se unen para mantener la calidad educativa entre las más bajas del continente.

Según estudios serios, 9 de cada 10 niños paraguayos no comprenden lo que leen y, al llegar a la adolescencia, seis de ellos no terminan la educación media.

Empeorando la situación, los niños y niñas que están fuera del sistema escolar, se ven obligados precozmente a ganarse el pan de cada día en las calles, exponiéndose a la explotación laboral, a abusos sexuales por parte de sus propios allegados y también muchos de ellos experimentan el consumo de estupefacientes como cola de zapatero, el crack o la marihuana.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Estos niños con una educación tan deficiente o directamente sin formación alguna serán los ciudadanos de un mañana muy cercano. Cuando lleguen a la mayoría de edad y deban votar, por ejemplo, ¿con qué criterios tomarán sus decisiones? Si no fueron formados en valores, ¿por qué extrañarnos de que sean arreados a actos políticos o que vendan sus votos ante las urnas?

Nunca saldremos del círculo de pobreza, atraso y el reinado de la mediocridad si no existe una política de Estado que priorice y apueste con la fuerza necesaria por la adecuada educación, la buena nutrición y la retención de los niños dentro del sistema de formación básica y media.

Nos quejamos mucho de los políticos sinvergüenzas y los gobernantes corruptos, pero la dolorosa verdad es que no existen los líderes capaces, honestos, trabajadores y patriotas que puedan concretar el anhelado cambio hacia una mejor sociedad. Hoy día, no importa mucho si en los comicios gana el partido A, X o Z; total, todos vienen cortados por la misma tijera y formados en similares moldes.

Un salto grande y cualitativamente importante solo podrá darse con una nueva generación de ciudadanos que fueron adecuadamente educados en valores éticos y cívicos desde la niñez. Esto lo deberían aprender y asumir como tarea prioritaria nuestros gobernantes, políticos y también los empresarios del sector privado. Todos deberíamos empujar en la misma dirección: colocar a los niños en primer lugar.

Claro que, si tenemos como ministro del área a alguien que ni siquiera fue maestro de preescolar, dicha misión es imposible.

ilde@abc.com.py