Expertos en conspiraciones

SALAMANCA, España. Días atrás, una amiga me envió un video con una entrevista que se realizó por televisión. Como era un recorte, no pude determinar si era un programa hecho en España o en Argentina. Sentados a una mesa aparecía el entrevistador formalmente vestido y enfrente tenía a su entrevistado en mangas de camisa y una cantidad de papeles adelante. El tema: este hombre estaba allí para exponer los resultados de sus investigaciones acerca del coronavirus con un aluvión de datos, fechas, nombres de empresas, industrias, ciudades, etcétera.

Para abreviar: el hombre había descubierto que este tema de la actual peste que azota al mundo entero es el resultado de una gigantesca conspiración global en la que están comprometidos varios gobiernos, la industria farmacéutica, poderosos políticos, fuerzas militares; creo que no quedaba estamento alguno sin estar comprometido en esta conspiración que tenía como objetivo la lucha por el poder, la ganancia de enormes fortunas y la creación de grupos de presión a través de los cuales poder someter a los más débiles.

Debo confesar que los nombres dados por este “investigador” de industrias, de grupos de poder, no conocía uno solo. Tal vez existan, tal vez no. De todas maneras no me resultan convincentes. Para tranquilizar a mi amiga que se mostraba seriamente preocupada tuve que echar mano a una serie de argumentos en contra de las teorías conspiratorias comenzando por aquello que hoy nuestro continente se llama América debido a quien nunca pisó el continente, Américo Vespucio, en lugar de Colombia que hubiera sido lo correcto. Y me olvidé de decirle que entre los muchos grupos de conspiraciones que están en boga hoy en día figuran los que niegan que el hombre llegó a la Luna y otros, es el mejor de todos, los “terraplanistas” es decir, los que defienden la idea de que la Tierra es plana. Sí, señor, el movimiento existe y tiene sus seguidores.

No sé la nacionalidad del entrevistado, pero tenía la pinta de muchos de esos jubilados que se sientan a tomar un café en el Mall Excelsior. Y se me plantea la duda de que entre ellos haya una persona capaz de tener acceso a los temas que se trataron en una reunión ultrasecreta, en una remota ciudad de China, de quiénes fueron los participantes y cuáles los intereses que defendieron. Es realmente admirable, ¿verdad?

Encuentro decididamente inmoral, en este momento, recurrir al sensacionalismo para lograr una cuota de audiencia, cinco minutos de fama, una exaltación del ego, un pulimento de la vanidad, un acicalamiento de su imagen. Es un acto de exhibicionismo exactamente igual al que realiza el hombre del impermeable en una esquina cualquiera preferentemente de noche.

Me recordó esta situación a un muchacho paraguayo que vivía en España y llegó a Asunción con la noticia que era serio candidato al Nobel de literatura por un libro que había escrito; mejor dicho, librito. Tenía treinta páginas porque era una edición bilingüe de su relato. O sea, que en realidad eran quince páginas. Y hubo medios periodísticos que se ocuparon de esta “primicia”.

Creo que podemos convivir perfectamente bien con los “terraplanistas”, los defensores de la inviolabilidad de la Luna y los candidatos a algún Nobel. Pero lo que estamos viviendo con esto del coronavirus nos exige que tomemos la cosa con seriedad.

jesus.ruiznestosa@gmail.com

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