¿A qué le llaman gobernar?

Este artículo tiene 11 años de antigüedad

Mientras un sector del coloradismo organizaba y realizaba un festejo del aniversario de su retorno al poder (más inoportuno imposible con medio país bajo el agua y un secuestro sin resolver), el desprestigiado presidente del desprestigiado Congreso nacional, perteneciente a otro sector de la ANR enfrentado con el primero, afirmaba poco más o menos: “El Partido Colorado no está gobernando”.

Por una vez y sin que sirva de precedente, podría coincidir con el legislador si lo que hubiera querido decir con la palabra “gobernar” fuera administrar el país, garantizando en la medida de lo posible la seguridad y el bienestar de los ciudadanos, y dirigirlo hacia unos objetivos nacionales, que es, en resumen, lo que en los libros y diccionarios se entiende por gobernar.

Por desgracia, evidentemente, lo que el legislador quiso dar a entender con “no estamos gobernando” es que le parecen insuficientes tanto los cargos pequeños, para repartir entre sus correlís y operadores, como los cargos claves, desde donde manejar poder y acceder a la plata del Estado.

Es seguro que eso es lo que quiso decir, puesto que lo ha repetido innumerables veces y en todos los tonos, a pesar de que prácticamente la totalidad del gabinete y la gran mayoría de los mandos medios nombrados por el actual gobierno son colorados y no se parecen de ninguna manera a la “selección nacional” que anunció en el marketing de la campaña electoral.

De hecho muchas personas teníamos una buena imagen del senador Velázquez hasta que inició la cacería de cargos, llevándola al extremo de mostrarse grosero nada menos que en los festejos de la Independencia Nacional, donde no estaba como ciudadano individual, ni como militante de un partido, ni mucho menos como integrante de un sector partidario, sino como representante institucional y protocolar de todo el Poder Legislativo.

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Así se ha convertido en la cabeza más visible, por su función parlamentaria, de los grupos más sectarios, obsoletos y descaradamente clientelistas del coloradismo, que entienden las elecciones como una guerra y la victoria electoral como la antesala del reparto de un botín.

Una mentalidad anacrónica históricamente responsable de la mayoría de los grandes males de nuestro país, que mientras prevalezca impedirá cualquier clase de progreso duradero. Esa actitud no tiene nada que ver con gobernar sino, por el contrario, con alimentar una máquina de desgobierno.

Por otra parte, a un año de su toma de posesión, el Gobierno actual no puede mostrar legítimamente ningún resultado importante, ninguna política de Estado claramente diseñada, ningún avance significativo en las preocupaciones y necesidades básicas de los ciudadanos. Esa es la causa de que, según reflejan las encuestas, el Presidente y su gabinete estén perdiendo rápidamente credibilidad y apoyo entre los ciudadanos, que lo votaron masivamente y están cada vez más decepcionados.

En cierto sentido, si gobernar es administrar un país y dirigirlo hacia unos objetivos, es bastante acertado decir que el Poder Ejecutivo no está gobernando… A no ser que se entienda por gobernar ampliar la inequidad impositiva, visitar de vez en cuando al Papa y nombrar embajadores que contradicen en declaraciones públicas la postura oficial de la Cancillería, apoyando en un conflicto de intereses la postura de la contraparte del Paraguay.

Si hoy hubiera que describir la gestión de gobierno de Cartes, creo que el calificativo más exacto que se podría emplear es “insignificante”; algo que es doblemente grave porque, con unas cifras económicas estupendas y un crecimiento sostenido, el país tiene una oportunidad inmejorable para desarrollarse y solucionar, al menos en parte, nuestros múltiples problemas sociales; una oportunidad que no está siendo aprovechada.

Por lo visto, dentro del Partido Colorado, tanto el sector que apoya al gobierno como el sector que está enfrentado con él, no dan a la palabra “gobernar” el mismo significado que aparece en los libros, en los diccionarios y en la mente de los ciudadanos.

rolandoniella@gmail.com