Águilas o gallinas

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Existe un cuento del teólogo Leonardo Boff que habla sobre un águila que fue criado como una gallina y con el tiempo creyó ser parte del gallinero, hasta que un naturalista con un proceso de enseñanza logró que recuerde su naturaleza y se elevara por los cielos.

Este cuento se puede aplicar a la revolución tecnológica que se tuvo en Caacupé, con el programa Una computadora por niño.

Nos hicieron creer que todos somos gallinas y que nuestros hijos también los serían. Hasta que hace unos seis años, llegó la Fundación Paraguay Educa y, con ayuda de algunas empresas, inició un proceso para dotar a cada niño con una computadora. El resultado más que positivo: creó una generación de nativos digitales.

Las laptos conocidas como las Xo abrieron las puertas al mundo a pequeños de zonas rurales, quienes nunca pensaron que este tipo de tecnología llegaría a sus manos.

Este hecho desencadenó una serie de eventos que afectaron no solo la vida cognoscitiva de los alumnos, sino que les cambió la actitud ante los desafíos de la vida. Se creó una generación de niños pensantes, mentes revolucionarias que enseñaron a sus padres y maestros los avances tecnológicos que se dan el mundo.

Niños y adolescentes de entre 6 y 15 años que ya ávidos en el lenguaje de programación y crearon robots con la asistencia de sus laptos. Y, lo más importante: tuvieron una conciencia crítica ante la sociedad, proporcionada por sus conocimientos.

Alumnos destacados han viajado a otros países y se han convertido en capacitadores de sus congéneres en otras instituciones educativas del país. Las Xo marcaron un antes y un después en Caacupé, por lo que las autoridades locales deben luchar para mantener el programa y hacer que se extienda a nivel departamental y nacional.

Este es el momento en el que la ciudadanía también debe decidir qué futuro quiere para la educación de sus hijos. Apostar por los candidatos que incluyan en sus programas un proyecto como el desarrollado en esa ciudad, que ya ha demostrado ser altamente positivo para el desarrollo de niños y jóvenes. Los que no lo hagan son los políticos que prefieren una generación de ignorantes y fácil de manipular.

Las elecciones municipales serán una magnifica oportunidad para decidir qué futuro queremos para las nuevas generaciones: el de ser águilas o gallinas.

Está demostrado que este país bendito está lleno de águilas, que están destinadas a volar y no contentarse con los granos de maíz que se les arroja. Protestar por lo ilegal, lo injusto y exigir nuestro derecho a recibir mejor educación son parte de ser águilas.

desire.cabrera@abc.com.py