¿Alerta? Para qué

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La letra con sangre entra, nos decían antiguamente para educarnos. Pero parece que con sangre, ni fallecidos de por medio, vamos a aprender.

Puede ser causa del fenómeno de EL NIÑO, de LA NIÑA, de la TÍA o de la ABUELA; la cuestión es que el evento puede ocurrir y no debemos subestimarlo. Desde hacía dos días se venía dando la ALERTA METEOROLÓGICA. Horas antes se tenían ya los efectos de dicho fenómeno en el Dpto. de Ñeembucú y en otros lugares del país. Y aún así, en el Dpto. Central y en la Capital muchos no se dieron por enterados. Las actividades continuaron normalmente, inclusive con avisos de que un concierto artístico no se suspendería por el mal tiempo.

Y la ALERTA se hizo realidad, causando tragedia, dolor y llanto. Pero resulta que un alto exponente de la Gobernación del Dpto. Central aseveró luego que el fenómeno climatológico se dio de “IMPREVISTO”.

Hechos como el que nos ocupa ocurrieron, ocurren y seguirán ocurriendo. Con o sin alerta, con o sin aviso. Por eso queremos recomendar respetuosamente a las AUTORIDADES E INSTITUCIONES EN GENERAL:

Mejorar las comunicaciones, categorizar y protocolizar las situaciones de ALERTA.

Ajustar los planes y estrategias ya sean nacionales, regionales o locales, buscando siempre la coordinación interinstitucional, optimizando los recursos. Realizando inclusive prácticas o simulacros. Tener las reservas necesarias para respuestas inmediatas: no se puede esperar la ocurrencia de hechos para buscar rubros que permitan enfrentar a las catástrofes. Estos planes deben incluir la educación de todos los componentes de las fuerzas de respuesta (incluidas las de seguridad). Solicitamos, una vez más, que todos los integrantes de las fuerzas de seguridad vayan munidos de un pequeño y útil Botiquín de Primeros Auxilios, que por lo menos tengan elementos para cohibir una hemorragia, realizar un vendaje o inmovilización a personas accidentadas o a sí mismos.

A LA POBLACIÓN EN GENERAL:

Prevención

Hacer caso a las alertas. No subestimar los eventos. Saber qué hacer, y socializar con todos los planes y protocolos. Asegurar las estructuras edilicias y evitar objetos sueltos y peligrosos. No tener acumulados combustibles. Podar las ramas de los árboles. Tener los elementos necesarios para emergencias.

En lugares públicos

Conservar la calma. No correr sin necesidad. Protegerse buscando lugares seguros. Evitar centros comerciales y lugares con techos amplios. Ayudar a los demás, pero no mover a los heridos, a no ser que su vida esté en riesgo. Actuar con rapidez, pero seguros. Controlar la situación. Avisar a los organismos de urgencia.

En los edificios, oficinas y hogares

Tener a la vista números de teléfonos de emergencia. Tener a mano botiquín de primeros auxilios y extinguidor. Linterna o luces auxiliares, agua y teléfono. Bolso preparado para salir de la casa. Permanecer en la planta baja, pasillos o closet seguros. Evitar las cercanías de puertas y ventanas con vidrios. Asegurar el funcionamiento manual de portones y puertas eléctricas. Proteger a los grupos vulnerables: adultos mayores, discapacitados, enfermos en cama, niños y otros. Identificar escaleras y salidas de emergencia. Cerrar las garrafas de gas. Cuidarse de vidrios, cables y objetos peligrosos.

En los vehículos

Tener botiquín de primeros auxilios. No circular por calles, rutas o avenidas que no se conocen, estén congestionadas, con peligros de raudales, árboles frondosos, carteles y elementos que puedan ser peligrosos. No estacionar en lugares de peligro. Buscar sitios elevados, descampados, y si hace falta, abandonar el vehículo.

EN FIN...

Agua, luz, ropas especiales, alimentos, herramientas y botiquín de primeros auxilios, medicamentos, deberíamos tener siempre en reserva. No digo que vivamos preparados para una guerra, pero si con dos días de anticipación nos avisan que podemos tener problemas, el no estar preparados, el estar a la hora de los sucesos en lugares peligrosos y en arriesgarnos fuera de los debido, ES NUESTRA RESPONSABILIDAD.

De hecho, los accidentes ocurren y seguirán ocurriendo, pero si algo nos pasa, que sea por un imponderable que no se pueda remediar, y no por la irresponsabilidad y la desidia de las autoridades en general y de nosotros mismos.

RECORDEMOS SIEMPRE QUE NUESTRA VIDA PUEDE ESTAR EN NUESTRAS MANOS, Y EL PREVENIR SEGUIRÁ SIENDO MEJOR QUE EL CURAR.