“Cabritos”

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La capital del departamento de Canindeyú, Salto del Guairá, es una bella urbe también y es considerada la frontera más segura y tranquila del país en comparación con otras geografías con similares movimientos económicos. Los datos estadísticos registran escasos robos de motos, casi no hay hurtos domiciliarios, ni homicidios, ni asaltos.

Sin embargo, en la tranquilidad de la noche o en el ruido diurno del comercio, existen situaciones inquietantes. Una de ellas es la libre circulación de los “cabritos” o “mau”, vehículos de todo tipo robados del Brasil que aquí es un negocio más. Tanta es la libertad con que circulan que ni los “zorros” municipales les controlan, menos aún la Policía Nacional.

Los vehículos robados del Brasil solo se recuperan cuando los federales brasileños atropellan nuestra soberanía e ingresan a nuestro país detrás de los asaltantes, como ocurrió el pasado hace unos días.

La lacra del auto mau desprestigia a la Policía Nacional, la justicia y a Salto del Guairá. Una ciudad que se precia de ser segura, bella y futurista no puede tener ciudadanos ni mucho menos uniformados embarrados en algo ilegal y tan descalificante como el veteranísimo negocio del auto mau.

Desde el Ministerio del Interior, pasando por la Comandancia de la Policía Nacional y las direcciones departamentales debe darse la “orden cerrada” de terminar con el infame negocio, que sin lugar a dudas es una de las ilicitudes protegidas que más mancha produce al uniforme policial.

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Ciertamente el negocio funciona no solo porque la Policía Nacional está implicada, sino porque los propios políticos están en eso, especialmente en estos tiempos de campaña donde decenas de “flamantes camionetas cabritos” recorren por todas partes en manos de operadores políticos.

El Gobierno Central, mientras tanto, quiere vender a como dé lugar la imagen que somos un país serio y ejemplo para nuestros vecinos. No hay propaganda que convenza a un brasileño a quien se le roba su vehículo y desaparece en nuestro país, con el contubernio del propio Estado.

El narcotráfico y otras mafias vienen después de un punto y aparte.

rduarte@abc.com.py