Celibato sacerdotal bajo sospecha social

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Sería un despropósito ignorar que el celibato sacerdotal es un tema bajo sospecha social. La Iglesia ha sido denunciada por los abusos y comportamientos inmorales de algunos religiosos, sacerdotes y obispos.  

 
Temas como la pederastia o la homosexualidad han llenado los medios de comunicación. Tampoco podemos silenciar el margen de hipocresía que, en algunos casos, se esconde tras la ley obligatoria del celibato y el voto de castidad. Pero la patología del "celibato por el Reino" no centra nuestro tratamiento de su carisma. De ahí lo impreciso que podría resultar anatematizarla, siendo un tema que tiene su mejor apología en una buena comprensión y realización del carisma del celibato como forma de vida cristiana al servicio del reino de Dios.   


Por otra parte, desde el punto de vista cultural, han cambiado el sentido y la valoración de la sexualidad. Se vincula la sexualidad a la felicidad y el bienestar de la vida humana. Sin el ejercicio de la sexualidad no hay calidad de vida. No hay verdadera felicidad. Vivimos entre la exaltación y la trivialización de la sexualidad. Esto atiza el cúmulo de sospechas de los que viven en el celibato por el reino: "No es posible ni creíble. Es absurdo renunciar a una de las mayores fuentes de la felicidad humana. El celibato es ocasión de abusos sexuales, crea mentes estrechas, reseca del corazón...". Pero el celibato por el reino no puede definirse de forma negativa.   


Un hombre contrae matrimonio con una mujer no porque le esté prohibido casarse con otra persona. Se hizo una elección y entrega mutua. Celibato no equivale a continencia; esa sera una consecuencia. No consiste en la renuncia al matrimonio o en la prohibición de casarse. El celibato por el reino de Dios es una forma de vivir el amor humano, una manera de relacionarse con los demás y formar una comunidad de hermanos y hermanas.   

 
Es una vocación, una pasión y una aventura de amor. El celibato es una manera de vivir el amor como lo vivió Jesús. La castidad consagrada también tiene un significado de liberación para el servicio de la causa de Jesús, que es el reino de Dios.   


El celibato por el reino es una confesión cotidiana de resurrección. Y se lo abraza consciente y libremente. Los que birlaron el fuego sagrado del celibato derritieron sus alas, como Icaro, pues las tenían de cera. No les cae bien la cátedra de Salomón, para dar "consejos" a la Iglesia. Para ellos vale el adagio latino: "Si tacuisses, filosophus mansisses". (Si te hubieras callado, hubieras sido un hombre sensato). 

  
(*) Párroco del santuario del Perpetuo Socorro.