Cuando la jardinería es un arte y un próspero negocio

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La jardinería se ha convertido en un oficio maravilloso y muy bien pagado. Los viveros y las ventas de plantas aumentan cada día. Quienes se dedican a este rubro no pueden quejarse. La gente quiere un jardín bien cuidado y no regatea a la hora de pagar por las plantas y por el trabajo. Desde hace casi dos décadas, Pabla Moreno de Molinas se ocupa de este tema en su “paraíso”, ubicado en la Villa Anahí II, Capiatá, Km 19,5, Ruta I. En su casa, que es un vergel florido, hay plantas de toda clase: ornamentales, frutales, medicinales y otras especies nativas, exóticas, importadas del extranjero y las que se cultivan en nuestro suelo. Es increíble la cantidad de flores de todos los colores, que se abren en la estación y otras duran casi todo el tiempo. Rosas, hortensias, claveles, orquídeas, lirios, santarritas y azaleas abren sus pétalos espectaculares y lucen a plenitud en este espacio. Pabla las cuida, las mima y las observa, con los ojos de una persona que conoce su oficio como la palma de la mano. Ningún detalle se le escapa. Sabe cuándo las plantas necesitan un poco más de agua o de abono; o en todo caso, están siendo atacadas por hongos, virus o algún insecto dañino.

Pabla nació en Ybycuí, el 1 de junio de 1966. Sus padres, doña Basiliza Caballero Palacios y don Pedro Moreno Benítez, criaron nueve hijos: Antolín, Estela, Silvestre, Yolanda, Irene, Romualda, Balbina, Pabla, Germán y Virgilio (ya fallecido). El matrimonio Moreno-Caballero tenía una carnicería y era una familia muy querida en la comunidad. Educó a los nueve hijos con los valores cristianos y morales, con sacrificio y trabajo. Pabla, de pequeña, fue muy creativa e inquieta; le interesaba todo lo concerniente a los negocios y a las plantas. Se ocupaba de embellecer el jardín de la casa. Terminó su bachillerato en su pueblo natal y decidió dedicarse a ventas. Más adelante, probó el mundo de la jardinería, que le resultó muy rentable. Todo el mundo solicitaba su servicio; ya que decoraba los jardines con una creatividad única. Puso su propio vivero en su casa de Capiatá, de manera que al mismo tiempo de cultivar sus plantas, se las vendía a sus clientes y decoraba los jardines.

Tomar la pala, el rastrillo o la cortadora de césped es para ella lo más fácil y rápido. Fanática de la limpieza y la perfección, no para hasta que su trabajo quede perfecto para el gusto del cliente. Cada tarea que le asignan, la toma como un compromiso a la excelencia. Teniendo en cuenta la estética, la armonía, el color, tamaño y especie, va colocando una a una las plantitas, adornando con piedras de distintas clases, hasta quedar espléndidas. Esta dedicación al oficio la llevó a convertirse en una artista, y sus trabajos son verdaderas obras maestras.

Pabla está casada con Mariano Molinas y tiene dos hijos. Héctor (20 años) y Matías (13) que la acompañan en esta empresa familiar que ha crecido a través de los años. Pabla ama a sus plantas y se actualiza constantemente, comprando libros, revistas y publicaciones sobre jardinería. Participa casi en todas las ferias y no se queja de las ventas, que le han permitido llevar una vida digna y hacer estudiar a sus hijos. Ella es una mujer elegante, que cuida mucho su salud y la estética. Lleva casi una dieta vegetariana y religiosamente asiste a su gimnasio, para fortalecer y tonificar los músculos de su cuerpo.

El resultado es una figura magnífica y juvenil para sus 49 años. Nunca se cansa de sonreír, conversar e informar a sus clientes sobre los temas de jardinería. Allí radica el secreto de su éxito en el rubro que ha elegido y al que se entrega en cuerpo, mente y alma. Pabla Moreno de Molinas es el típico ejemplo de la mujer paraguaya. Emprendedora, valiente, creativa y trabajadora. Inteligente para los negocios, analiza el mercado e innova cada día. Hay personas que se dedican a la compraventa de plantas y flores solamente para ganar dinero. Pabla ama la ecología, todo lo verde, lo relacionado a la jardinería y sus secretos. Mezclar la pasión por el trabajo y el amor a las plantas fue la fórmula infalible de su triunfo. Y no se ha equivocado. Los resultados están a la vista, y en su paraíso ella vive una eterna primavera.

blila.gayoso@hotmail.com