Del boldo al “yaguareté ka’a”

Este artículo tiene 18 años de antigüedad

Con una delicada metáfora botánico-gastronómica, Nicanor Duarte Frutos describió a su carnal José Alberto Alderete como “té de boldo”. ¿Por qué? Porque no hace ni bien ni mal. Una especie de “mandi’o ýre” (mandioca con agua) o, lo que es lo mismo, ni chicha ni limonada. Ni fu ni fa. Ni frío ni calor. Lo que el general Stroessner prefería definir como “café con leche”, un líquido híbrido que no es ni café ni leche.