Los vecinos que viven en la entrada de la antigua Villa Victoria, a escasas cuadras de las avenidas Aviadores del Chaco, Molas López y Santa Teresa, pueden observar desde sus casas cómo se levantan modernos edificios a su alrededor. Del pequeño caserío otrora rodeado de baldíos y manantiales, ahora ven surgir un imponente eje corporativo.
Sin embargo, cada vez que llueve la correntada invade sus viviendas y chapotean en el agua. La ciudad moderna y cosmopolita se les presenta como un espejismo desde sus ventanas, porque en la realidad deben sortear el fango y las aguas servidas por falta de infraestructura urbana.
En el año 2002, luego de cuarenta años de permanecer prácticamente en medio de una laguna, de luchar con motobombas y guillotinas, día y noche cuando llovía, los vecinos lucharon para la ejecución de un ambicioso proyecto de alcantarillado pluvial que entubaba la correntada hacia la Avda. Madame Lynch.
Consiguieron que el Ministerio de Obras Públicas, la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay y la Municipalidad de Asunción firmaran un convenio para la construcción de la obra por un monto de G. 5.000 millones.
Tenían la ilusión de que el martirio iba a terminar. De hecho, la obra fue inaugurada con bombos y platillos, pero hay un pequeño detalle: era un tercio de lo proyectado. La felicidad duró muy poco. Al poco tiempo, por falta de mantenimiento, los registros colapsaron y todo el sistema quedó obstruido. Volvieron las inundaciones que los golpean sin piedad.
La Municipalidad de Asunción recauda sumas siderales, millones de dólares, en concepto de impuesto a la construcción de nuevos edificios para oficinas corporativas, hoteles y lujosos departamentos en esa zona. Pero la gran incógnita es: ¿adónde va a parar todo ese dinero? Por poco, ni los baches se reparan en la zona, no hay veredas y ni siquiera se limpia la basura o la arena que colmata las bocas de tormenta.
El boom inmobiliario de las avenidas Aviadores del Chaco, Molas López y Santa Teresa es envidiable para cualquier ciudad que avanza hacia el futuro. En otros países, a la par de los edificios, que conforman los circuitos financieros, económicos o comerciales, los municipios se encargan de dotar una infraestructura de primer mundo. Aquí las torres aparecen sobre las mismas calles de una aldea.
La Municipalidad dilapida en personal y en gastos corrientes. ¿En qué invierte el dinero que recauda? Es lo que todos se preguntan cuando cae un aguacero que golpea como un diluvio en las calles.