11 de septiembre de 2005 - 09:09
El crimen de Rosita no debe quedar impune
Este artículo tiene 20 años de antigüedad El ultraje y muerte de la niña Rosita Salvatierra en una zona rural del distrito de Ñumí (Guairá) es otra muestra más de la creciente inseguridad que agobia a los guaireños. El violento desenlace del rapto de la menor de tan solo cuatro años causó además honda indignación en todo el país.