El lamento del takuru

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Para un país cuyo pico más alto no pasa de los 800 metros, la práctica del alpinismo en Paraguay es notable. Aquí se trepa con pasión, así la única protuberancia en el suelo sea un humilde takuru. La geografía es irrelevante. Da igual el Himalaya que el Cerro Peró. Algunos lo atribuyen a una cuestión genética. Dicen que los primeros cultores de este deporte eran fieles colaboradores del jefe de la tribu, el cacique al que con sospechosa frecuencia terminaban reemplazando.