“El patito más rico”

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La semana que se cerró fue ejemplificadora para conocer en detalles cómo se maneja el dinero de la gente y dimensionar en manos de quiénes está el país. Aunque a veces hasta parezca simpático escuchar ciertos argumentos lanzados por los políticos para justificar sus acciones, la realidad es tragicómica y preocupante.

La “primavera informativa”, como la bautizaron algunos, ha permitido identificar a un ejército de parientes, amigos, correligionarios, amantes y hasta hurreros, en lugares claves del Estado, con jugosos salarios. Lo que vale es el vínculo, no la capacidad, la honestidad o la meritocracia. El paraguayo de primera, para este grupo, es el que tiene “contactos”, el de segunda es aquel que debe prepararse y competir para conseguir un puesto laboral. Si no tuvo mayores oportunidades, resignarse a un trabajo informal.

Escuchar a nuestros políticos nos permite entender de alguna manera el porqué se manejan estos criterios en el país. La diputada colorada de San Pedro, Perla de Vázquez, con una hija colgada del Estado con cinco rubros en diferentes instituciones públicas, decía: “Quién no va querer que su hijo, que se ha sacrificado tanto, trabaje... Sin recomendaciones ningún paraguayo podría encontrar trabajo. En Paraguay ponés un título bajo el brazo y recorrés todo el país, te apuesto que no vas a conseguir trabajo”.

O el caso del senador liberal Ramón Gómez Verlangieri, quien tiene a un hijo en la Cámara de Diputados y a la señora ejerciendo un cargo diplomático en el extranjero. Cuando se le preguntó qué preparación tiene su pareja para el cargo, respondió: “Se presentó y tengo entendido que dio el examen correspondiente y fue seleccionada. No te puedo asegurar que hizo el curso de Diplomacia o Relaciones Exteriores”. Al ser insistido sobre el punto, disparó: “heta mba’e ndaikatúi jaikuaapa” (hay muchas cosas que no las podemos saber).

Con el escándalo Bogado, otros se lavaron las manos. La presidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego, su colega senadora y correligionaria, al ser consultada sobre la cuestión, respondió: Amerita que él (Víctor Bogado) dé sus explicaciones... Cada uno es responsable de sus actos”. En la sesión del jueves último, ningún senador atinó a pedir un castigo para Bogado, como sí ocurriera en casos anteriores como el del propio Juan Carlos Galaverna o su colega colorado Beto Ovelar, más conocido como senador “trato apu’a”.

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Un sector de la izquierda por momentos se mostró vacilante ante el caso Bogado. Una cuestión “extraña” teniendo en cuenta que el “sospechado” no pertenece a un grupo político afín. Por ejemplo, el senador del Frente Guasu, Hugo Richer, dijo: “Vamos a apoyar (la comisión bicameral de investigación), pero creemos que es la Fiscalía la que tiene que actuar en todos los casos”.

Algunos optaron por intentar sacarle dramatismo al escándalo, como el caso del senador liberal Miguel Abdón Saguier. Este, en una de sus intervenciones, cuestionó a sus colegas por la reacción casi paranoica que se tenía al querer “investigar a todo el mundo”.

Pero el propio Víctor Bogado aportó lo suyo. Primero se puso en el papel de víctima por ser el “pato de la boda, el patito más rico” o “el peluche más preciado” para el tiroteo de los medios de prensa. Luego intentó culpar del nombramiento de la supuesta niñera de su prole al expresidente de Diputados Salyn Buzarquis, para después cargar la responsabilidad a Itaipú, aunque finalmente admitió que firmó un papel que terminó en el comisionamiento de la conocida como “niñera de oro”. Tras acusar a la prensa de difamarlo, desafió con una frase bíblica: “El que está libre de pecado que tire la primera piedra”. Y, finalmente, recurrió al gastado argumento de que todas las publicaciones forman parte de una estrategia para desprestigiar al Congreso.

Estos pocos ejemplos explican por qué hubo tanta resistencia a divulgar las listas de funcionarios y sus respectivos salarios. Gracias a la situación planteada, la ciudadanía pudo dimensionar el poder que posee. Ahora le queda presionar para que esto cambie y los culpables de algún delito terminen condenados.

rsosa@abc.com.py