Figuretismo en el lago

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En este tema de la catástrofe ecológica que afecta al lago Ypacaraí hay demasiadas reuniones, demasiadas propuestas y hasta el momento no pasa nada. Ya se está poniendo pesada la modorra. Tal vez haya una explicación.

El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia todavía no ha incorporado la palabra “figureti” ni el “figuretismo” relativo, pero tiene varios equivalentes para este personaje que es tan real y puesto a la moda en nuestro medio.

No falta quienes tengan la solución mágica o vayan en tropel a recorrer la zona afectada. Siempre están recorriendo, verificando, interviniendo, pero nunca hay resultados. Todo parece ser con tal de figurar en la agenda, es decir aparentar y fingir.

Los intendentes, concejales, gobernadores, fiscales, ministros de la Secretaría del Ambiente, el ministro de Obras Públicas, fundaciones y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) de toda laya muestran interés y envían emisarios en muchedumbre a revisar moteles, gallinerías, chiqueros, granjas y huertas. Al parecer todos buscan figurear, es decir tratan de representar el papel de protagonista o desean exhibirse en los medios de comunicación.

La gran mayoría de los procesos no solo comenzó varios meses atrás, sino años, pero ninguno de los sumarios ha concluido. Hace veinte años que se vienen creando asociaciones para proteger, defender y preservar de la contaminación el lago. Por lo visto ni los recursos, ni los esfuerzos valieron la pena o se fueron todos en propaganda. Pura figuración que quedó en los archivos de publicaciones.

Tanta tinta ha corrido, tantas voces y discursos se escucharon ya, pero nadie sabe cómo se habrán vertido las cuatro toneladas de material altamente tóxico desde cisternas provenientes de curtiembres. Ni los vecinos, ni los investigadores pueden precisar hasta ahora quiénes son los responsables, cómo y cuándo lo hicieron.

Algunos intendentes mandan un regimiento a limpiar arroyos, pero no clausuran las bocas de evacuación de desperdicios cloacales. Dan plazos a los afectados. Veremos si cumplen. En el caso del arroyo San Lorenzo, varios vecinos ya señalaron que el intendente Albino Ferrer solo busca mostrar que supuestamente hace algo. “¿Acaso cerraron a los grandes edificios, a los servicentros, sus desagües al arroyo?”, se preguntó una pobladora. Es más bien un figureteo cuyo ejemplo cunde.

La Comisión Permanente del Congreso emitió una resolución en la que insta a los intendentes y gobernadores a descontaminar el lago Ypacaraí. Sin embargo, lo dispuesto no tiene ningún efecto legal, puesto que ya existe una declaración realizada por el Poder Ejecutivo.

Lo que el Congreso puede hacer es realmente pedir la intervención de las municipalidades donde los intendentes y concejales no cumplen con su función y otorgan licencias a mataderías, churerías, curtiembres y todo tipo de industrias contaminantes sin que tengan su planta de tratamiento de efluentes.

¿Cuándo habrá algún condenado? ¿Se adecuarán las mataderías y curtiembres? ¿O solo esperan que pase la tempestad?

Por ahora, hay suficientes razones para pensar que las autoridades solo actúan por “figuretismo”, mientras dure la tormenta. Luego todo volverá a la normalidad en el país, menos en el lago.