¿Golpe suave?

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El ambiente político está crispado y enrarecido. Los acontecimientos me recuerdan a Gene Sharp y sus estudios sobre las nuevas formas de desestabilización política. Sharp es un viejo politólogo que reside y trabaja semioculto en una antigua casa de Boston, rodeado de orquídeas. Es la persona a la que se le atribuye el diseño de una estrategia utilizada para el derrocamiento de varios gobiernos bajo el nombre de “golpe suave”. En verdad, Sharp es el experto en revoluciones no violentas más importante del mundo. Sus obras han sido traducidas a decenas de idiomas y circulan clandestinamente en diferentes sitios conflictivos del planeta, desde Birmania e Indonesia hasta Serbia y Ucrania, Egipto y Siria, Argentina y Venezuela. Cuando la llamada “revolución de los colores” pintó Europa Oriental, cada uno de los movimientos democráticos rindió homenaje a Sharp, aun siendo un gran desconocido para el público general. La revolución de los colores, por cierto, es el nombre asignado a una serie de movilizaciones políticas realizadas en el viejo espacio soviético contra líderes acusados de autoritarismo y corrupción. Los movimientos se identificaron con determinados colores: negro en Yugoslavia (2000), rosa en Georgia (2003), naranja en Ucrania (2004) y amarillo en Kirguistán (2005).

Según Sharp, la gente debe aprender cómo funciona la estrategia para llevarla a cabo y, para ello, ofrece una lista de doscientas armas no violentas, concebidas como el equivalente de las armas militares: “Nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, políticas y económicas”, dice Sharp. En su obra más difundida, “De la dictadura a la democracia”, publicada en 1993, Sharp ha sugerido diferentes métodos de participación ciudadana para derrocar gobiernos, incluyendo discursos, cartas, declaraciones, peticiones, lemas, caricaturas, banderas, carteles, pancartas, volantes, panfletos, folletos, grafitis, luces, gestos, mofas, vigilias, sátiras, interpretaciones, conciertos, asambleas, manifestaciones, mítines, marchas, desfiles, protestas, procesiones, caravanas, silencios, boicots, paros, huelgas, encierros, retenciones, ocupaciones, evasiones, demoras, obstrucciones, expulsiones, escraches y ayunos.

Derrocar gobiernos, dice Sharp, no requiere de la fuerza. En lo esencial, se trata de derribar al oponente, como en ciertas artes marciales, con una estrategia política adecuada, sin hacer uso de la violencia. La estrategia del golpe suave está concebida por Sharp en cinco etapas, sucesivas o superpuestas: 1) etapa de ablandamiento (acciones destinadas a generar un clima de malestar, inseguridad, incertidumbre, angustia, zozobra e intriga), 2) etapa de deslegitimación (acciones destinadas a restar legitimidad, credibilidad y apoyo al gobierno), 3) etapa de calentamiento (acciones destinadas a promover reivindicaciones políticas y sociales), 4) etapa de confrontación (acciones destinadas a generar inestabilidad política e ingobernabilidad) y 5) etapa de fractura (acciones destinadas a provocar rupturas institucionales y renuncias o destituciones). Si no me equivoco (¡y querría equivocarme!), reconozco e identifico en nuestro escenario político varias etapas y acciones de la estrategia del golpe suave sugerida por Sharp. Y, desde luego, me preocupa. Paraguay ya no vive una dictadura y su dirigencia política debe convivir bajo las reglas de la democracia, incluso imperfecta.

Sharp advierte que muchos países se hallan hoy en un estado de cambio acelerado desde un punto de vista político, social y económico. Sin embargo, agrega Sharp, aunque el número de países libres ha aumentado en los últimos años, existe un gran riesgo de que muchos de ellos, al enfrentar cambios profundos muy rápidamente, se desplacen en dirección opuesta y acaben experimentando nuevas formas de autoritarismo. Sharp señala que “las camarillas militares, los individuos más ambiciosos, los funcionarios electos y los partidos políticos tradicionales, repetidamente buscarán cómo imponerse”, de modo que “los golpes de Estado seguirán estando a la orden del día”. Desafortunadamente, como bien advierte Sharp, “el pasado aún está con nosotros”.

dm@danielmendonca.com.py

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