“Hendy kavaju resa”

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La frase es inentendible, si la traducimos al español. ¿Qué puede querer decir que se enciendan los ojos de un caballo? Nada, admitámoslo. Pero en el guaraní popular, expresa un malestar intenso, un sostenido y desagradable “py’aro”. O, si se quiere, de un claro y terminante “ñemyrõ”, palabra que designa un estado de argelamiento profundo, instalado como una garrapata en la boca del estómago, ardiendo con las almorranas, golpeando las sienes como el aldabón de la campana de la catedral. Lo que los sociólogos han bautizado con el nombre más elegante de “crispación social”.