Incluir a todas las mujeres en políticas de gobierno

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Algunas feministas no están de acuerdo en que el 24 de febrero se celebre el Día de la Mujer Paraguaya, pues en esa fecha se donaron las joyas durante la Guerra de la Triple Alianza. Tampoco estamos de acuerdo en que el 16 de agosto se festeje el Día del Niño, pues es sabido que en esa fecha fueron masacrados los niños en Acosta Ñu. Cuando llegan esas recordaciones, se levantan algunas voces de protesta, pero luego todo vuelve a la normalidad. Sin ningún cambio.

En los últimos años la mujer paraguaya ha conseguido varias conquistas en lo social y lo laboral. En el gobierno ocupan cargos como ministras, parlamentarias y magistradas. Se destacan en los ámbitos público y privado como médicas, docentes, abogadas, ingenieras, arquitectas, comunicadoras o literatas. Prácticamente no hay profesión en la que ellas no incursionen con éxito. Las mujeres paraguayas sobresalen por su inteligencia y belleza.

Las universidades están repletas de jóvenes que sueñan con un título. También hay muchísimas profesoras que enseñan enfermería, psicología, marketing o idiomas. En la política brillan algunas figuras femeninas preocupadas por el bien común y el destino del país. Cuentan con plataformas muy interesantes y ya antes de las campañas proselitistas trabajan en su comunidad. Es importante conocer a estas personas, para no equivocarnos a la hora de elegir o votar. No faltan las polémicas que se plaguean constantemente, armando líos y causando escándalos, pero sin aportar algo positivo.

Obviamente que las compatriotas también sufren de exclusión y marginación, por la pobreza y la ignorancia. Hay un gran porcentaje de mujeres rezagadas del plano laboral y académico, que carecen de oportunidades para progresar. Es a estas campesinas, indígenas o domésticas que deben diseñarse políticas del gobierno con el fin de incluirlas en el desarrollo del país, logrando una mayor equidad.

En el plano gremial hay grandes luchadoras, maestras, enfermeras y jubiladas. En este sentido, las chicas que trabajan en los supermercados y los shoppings deben organizarse para reclamar sus derechos laborales y evitar ser explotadas. Con razón el papa Francisco pide el Nobel para las paraguayas, porque ellas siempre brillaron en la guerra y en la paz.

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Otras mujeres visibles en la sociedad son las miniempresarias que preparan comidas, venden ropas, ponen ferias de frutas y hortalizas para ayudar en la economía del hogar. Ellas reciben préstamos de cooperativas, fundaciones o financieras.

Es increíble cómo se pliegan al desarrollo del país, pero todavía queda un largo camino por recorrer. Las mujeres somos testigos y protagonistas de este tiempo, no quedemos con los brazos cruzados, durmiendo en los laureles. Hay que trabajar para que todas las paraguayas sean incluidas en las políticas de gobierno para lograr una mejor calidad de vida.

blila.gayoso@hotmail.com