La cruz, la hoz y el martillo

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SALAMANCA. Toda explicación dada después de que haya sucedido algo suena con frecuencia más a excusa que a otra cosa. Lo dicho por el presidente boliviano Evo Morales en Santa Cruz de la Sierra después del cuestionado “regalo” que le había hecho al papa Francisco sonó más a exculpación, a coartada, a “yo aquí me lavo las manos”, que a un argumento serio y razonado.

El “regalo” -lo pongo siempre entre comillas porque tengo mis serias dudas de que haya sido tal- consistió en la hoz y el martillo, entrelazados, el escudo de la Unión Soviética y símbolo del comunismo con un agregado: se aprovecha la forma del martillo para convertirlo en cruz y tallar allí la imagen de Jesucristo. Este gesto admite solo dos interpretaciones: o fue hecho como una manera de agredir al Papa o bien por ignorancia. Me inclino a creer en la segunda opción.

“No está bien eso”, dicen que fueron las palabras del papa Francisco al recibir el “regalo” de mano de Evo Morales. Aquí se originó un debate de lo que en realidad había dicho el Papa y terció Evo Morales al declarar al canal CNN: “El padre Espinal ha estado con los pobres, ha sido torturado antes de ser asesinado. Ese padre ha diseñado, ha tallado, ha hecho la cruz con la espada y la hoz. No es invento de Evo Morales, solo estamos recuperando ese mensaje del padre Luis Espinal”.

A pesar de ser fotógrafo no me cae bien el dicho oriental de “una imagen vale más que mil palabras”. Recurriré sin embargo a ella para hacer notar la expresión que tiene el Papa al ver lo que le entrega Evo Morales. Su expresión puede ser cualquier cosa, menos de agrado y satisfacción ante tamaña “obra de arte”. Admitiendo que se trata de una idea del padre Espinal, con todo el respeto que se merece su lucha y su martirio, pues se equivocó. No es posible utilizar el símbolo de una ideología, de una nación (la URSS) que ordenó la muerte de más de veinte millones de personas a través de los métodos más deshumanizados imaginables, como morir de hambre, de frío, de enfermedades, de agotamiento a causa de los trabajos forzados.

Si se trata de honrar la memoria del padre Luis Espinal, quien murió torturado y asesinado por los militares bolivianos molestos por su lucha a favor de sus ideales, nosotros, en Paraguay, tenemos varios. Para mencionar solo unos pocos: Mario Schaerer Prono, Juan Carlos Da Costa, Joelito Filártiga o el cadete Alberto Anastasio Benítez (Kurusu Cadete) que motivó que tuviéramos el preso político más antiguo de todo el continente: el capitán Napoleón Ortigoza. Nadie los nombra, nadie se acuerda de ellos porque la dictadura que los torturó y asesinó estaba apadrinada por el mismo partido político que hoy se encuentra en el poder.

Las expresiones de asombro de Morales por el parecido que encuentra entre sus políticas y las ideas sostenidas por el papa Francisco no son nada más que un recurso insustancial y prosaico para llevar agua a su molino. Es como esas personas que escriben una nota necrológica no para recordar las virtudes del difunto sino para encaramarse a su fama y lograr un rédito de prestigio.

Creo que el Papa, en estas visitas que realiza, tendría que evitar el contacto con la clase gobernante, ya que si su antecesor echó del templo a los mercaderes, ahora el pontífice no hace otra cosa que venir a codearse justamente con esos mercaderes. Si son tan piadosos y devotos de la Iglesia, pues que vayan a todos los actos programados como cualquier ciudadano de a pie, codo con codo con ese pueblo que, según ellos, tanto los quieren, pero sin recibir privilegios. Así las cosas, tendremos ideas más claras no solo para quienes en realidad son religiosos como para quienes no lo somos.

jesus.ruiznestosa@gmail.com