La vereda de enfrente

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En el año 1940, el intendente Fernando Cazenave Fornells, durante el gobierno de José Félix Estigarribia, promulgó la Ordenanza 428 por la cual Asunción tenía las veredas en impecable estado.

Por lo visto, tenía sentido de la estética y del urbanismo porque la norma uniformaba las aceras, como en cualquier ciudad del mundo, especificando el tipo de piso a ser utilizado. De esta época son los famosos mosaicos cuadriculados de color amarillo, de 15 x 15, que en varios lugares del centro permanecen hasta hoy.

Los contornos eran dos franjas del mismo material, pero negro, una hacia las murallas o paredes y la otra hacia el cordón entre la vereda y la calzada.

“Los remisos en el cumplimiento de la obligación establecida en esta Ordenanza serán sancionados con multas de mil a cinco mil pesos de curso legal por cada 15 días de retraso en el plazo fijado por el Ejecutivo”, agrega la normativa.

Es una pequeña muestra de cómo la ciudad era pulcra y ordenada y, sobre todo, el gobierno municipal era entonces más cuidadoso con el estado y mantenimiento de la vía pública.

Hoy por hoy, las veredas ya no son tales. Son simples “vederas”, tan feas, vulgares y espantosas. En muchos casos ni existen o son una mezcolanza de escombros.

Lo peor de todo es que en gran parte de la ciudad las veredas son un “champurreado” de baches, pozos, huecos, desprolijidades, obstáculos, cráteres, zanjones y barquinazos que el peatón debe sortear en su desplazamiento diario. Esto, sin contar las bolsas de basura y trastos inservibles que alberga en cada cuadra.

¿Cómo es posible que la Municipalidad de Asunción, administradora de la vía pública, teniendo la ley en las manos, no pueda obligar a los propietarios a una cosa tan simple como reparar y mantener en forma sus veredas? Es el colmo de la inutilidad y la inoperancia del intendente y los 24 concejales.
Para el frentista desaliñado, es una vergüenza y habla poco o nada de cómo mantiene el interior de su casa.

Hace poco, la Comuna alentó a la ciudadanía a salir a caminar por las calles para apreciar el verde de Asunción próxima a ser Capital Verde Iberoamericana. La invitación era para mirar hacia arriba, no hacia abajo.

En su página web, la Municipalidad tiene un enlace a la Ordenanza 217/12 “Que reglamenta la construcción y el uso de veredas inclusivas” que se definen como “espacios públicos destinados al desplazamiento exclusivo de los peatones”. Declara de alta prioridad la necesidad de mantenerlas en forma por “la gran necesidad de desplazamientos a pie en la ciudad de Asunción por todo tipo de personas; incluyendo aquellas con movilidad reducida como ser: personas en sillas de ruedas, con bastones, invidentes o con visión reducida, personas de edad avanzada, personas obesas, mujeres embarazadas, etc.”, para mayor seguridad y autonomía al caminar.

Menos mal que las autoridades dicen estar preocupadas. Hasta ahora no pasan del papel.