Los parecidos y los dichos

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Panamá. Aunque muchos no lo crean, las recientes elecciones en Chile y en Honduras mostraron algunos parecidos. Se desarrollaron en forma normal, la afluencia de votantes no fue para aplaudir y además se dio lo previsto: que en Chile ganaba Michelle Bachelet y que si en Honduras no ganaba Xiomara Castro, la esposa del expresidente Manuel Zelaya, estos saldrían a denunciar un fraude. Y así ocurrió.

En Chile el tema se dilucidará en una segunda vuelta en 15 días. En Honduras habrá que ver lo que pasa y hasta dónde les dan las fuerzas y “apoyos de afuera” a los Zelaya Castro para violentar la decisión electoral.

La vez pasada, cuando Zelaya fue derrocado, este fracasó en su intento de violar la Constitución –y desobedecer lo dispuesto por el Congreso Legislativo, la Justicia, la Corte Electoral y la fuerzas armadas– para realizar un plebiscito con el fin de poder ser reelecto, pero logró vender la figura del “golpe de Estado”.

Esto fue lo que se compró a nivel universal, pasando por alto todas sus violaciones a las normas y a lo resuelto por las instituciones legítimas. También logró, con el tiempo, que se le “exonerara” de una serie de investigaciones judiciales, que lo podían poner en una situación o lugar no muy agradable una vez dejara el poder y de ahí la necesidad de “continuar” y buscar la reelección.

Con respecto al “fraude”, que denunciaron de inmediato los Zelaya-Castro –algo más de 6 puntos por debajo del triunfador, el oficialista Juan Orlando Hernández–, era versión corrida en las redacciones de todos los diarios, por lo menos los de la región, que esa sería la conducta que asumirían. Y a partir de esto, qué más se puede sumar o barajar; mejor veamos lo que se ha dicho.

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El chileno Enrique Correa, quien encabezó una nutrida misión observadora de la OEA, dijo: “Los escrutinios se han realizado de forma transparente y consideramos los resultados confiables”. Y añadió: “En el 95 por ciento de las mesas observadas hubo presencia de todos los partidos. Consideramos que el proceso electoral fue transparente”.

La misión de la Unión Europea, con más de 90 observadores instalados en Honduras desde mediados de octubre, en su informe preliminar destaca que la campaña fue opaca y desigual para luego indicar que fue “una votación y recuento transparente”. Si bien el informe final se conocerá en enero, ya la Comisión Europea subrayó su confianza en el trabajo del Tribunal Supremo Electoral.

El exjuez español Baltazar Garzón, y Nicolás Maduro, en cambio, dan una visión distinta. El exmagistrado que integró una misión de 11 personas de la Federación Internacional de Derechos Humanos dijo que “hubo claros indicios de manipulación y fraude electoral”.

El presidente venezolano Maduro, por su parte, se apresuró a dar su apoyo con elocuentes y entusiastas palabras a los “cuestionadores”:

“El presidente Zelaya, querido amigo hondureño de la patria venezolana, querido amigo del comandante Hugo Chávez y hombre valiente, luchador (...) él y su esposa, Xiomara Castro, que ha sido candidata para este proceso, es una familia de gente valiente, decente, el matrimonio Zelaya Castro, amigos nuestros”.

Y en cuanto a los respectivos procesos electorales, rechazó comparar al de Honduras con el de Venezuela, del pasado 14 de abril, en el que según los cómputos oficiales ganó con un margen de 1,49%, triunfo que no le fue reconocido por la oposición, que hasta el día de hoy reclama sin éxito que se haga un recuento con las cartillas electorales. En las elecciones de Venezuela se impidió la actuación de observadores de la OEA y la UE. Eso sí, actuaron observadores de organizaciones o países amigos y compañeros.

Esto es algo de lo que se ha dicho y quiénes lo dijeron. Que cada uno juzgue.

fulano@abc.com.py