Matar a la Hidra, causa nacional

Mayra tiene 24 años y es contadora. Trabaja con su familia, y la tarde del jueves pasado estaba caminando en pleno centro de Asunción, sobre la calle Teniente Fariña, cuando dos asaltantes en motocicleta la interceptaron y la balearon en una de las piernas para robarle su teléfono celular.

En medio de sollozos, su papá nos decía el viernes en la 730AM que su hija “no se resistió, pero igual le dispararon”. Una historia cada vez más frecuente y con asaltantes cada vez más temerarios.

En el caso de Mayra, un testigo avisó a policías que persiguieron a los ladrones, les dispararon, y terminaron hiriendo mortalmente a uno de ellos, mientras su cómplice lograba escapar.

Murió un motoasaltante y la policía cumplió con su papel de reprimir el crimen.

Pero el problema es como la Hidra de Lerna de la mitología griega, aquel monstruo en forma de serpiente al que por cada cabeza que le era amputada le crecían dos.

Por cada asaltante abatido o detenido como parte de la represión, el número de delincuentes sigue creciendo, porque al problema de la inseguridad hay que atacarlo desde varios frentes.

Con cárceles en las que los presos trabajen, y aprendan un oficio, para que al salir no sean un peligro aún mayor para la sociedad.

Con jueces y fiscales bajo control, que ya no otorguen irresponsablemente medidas alternativas a delincuentes de extensos prontuarios.

Con una policía de liderazgos con autoridad moral y una política de tolerancia cero a la corrupción interna.

Con un combate a las drogas que no quede en la detención de los microvendedores, sino en el encarcelamiento de los verdaderos traficantes y peces gordos del hampa.

Con comerciantes reducidores de objetos robados, condenados judicialmente por prestarse a ayudar a financiar el delito.

Son solo algunas ideas para el que debe ser un insobornable combate represivo y preventivo, de una sociedad que ve cómo la bomba que se pronosticaba desde hace un par de décadas, le viene reventando ahora todos los días en la cara.

En el caso de la Hidra, llegó el héroe Heracles, quien ayudado por su sobrino Yolao, logró cauterizar el cuello de cada cabeza decapitada, para evitar que surgiesen otras.

Si los políticos paraguayos no hacen el papel de Heracles y meten el tema en su agenda de prioridades, ¿para qué están?

Debemos exigírselos, como una verdadera causa nacional.

Un poco menos de lucha del poder por el poder, para meter en la agenda política temas que verdaderamente son de prioridad ciudadana.

guille@abc.com.py

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