Mente sana en cuerpo sano

El pasado 10 de octubre, se recordó el Día Mundial de la Salud Mental. En la oportunidad, la doctora Mirta Mendoza, del Ministerio de Salud, dijo que aproximadamente ciento cincuenta mil personas al año consultan en psiquiatría en el Paraguay. Esta cifra corresponde al sector público y no contamos con estadísticas de cuántos pacientes van a la parte privada. De todas maneras, si miramos los sucesos violentos en la sociedad, nos damos cuenta de lo descuidada que se encuentra la salud mental en nuestro medio.

Suicidios, maltratos en el hogar, consumo de drogas, ingesta de alcohol y un descontrol en la conducta cotidiana nos llevan a pensar en lo mal que estamos. Y lo peor es que no hay esperanzas de que la situación mejore, a no ser que se tomen medidas urgentes y en serio.

Casi todos nos negamos a recurrir al sicólogo o al psiquiatra, por más que pasemos por severas crisis. Solo cuando la situación ya se vuelve insoportable, de mala gana vamos a ver a esos profesionales; aunque tendría que ser algo normal como hacerse un chequeo. EL Hospital Neuropsiquiátrico es uno de los sitios más patéticos, donde los pacientes están en condiciones inhumanas, en total abandono por sus familiares y por la sociedad. Duele mucho ver a nuestro prójimo en ese estado, con cuadros que son muy difíciles de superar y más todavía sin recursos para solucionar el problema. Precisamente es un tema del que nadie quiere hablar y no tiene por qué ser así, puesto que todos somos vulnerables y podemos sufrir algunas de las enfermedades consideradas de orden mental o del sistema nervioso. Depresión, bipolaridad, angustia, ansiedad, pánico, demencia senil, falta de memoria, agresividad, violencia y tantas manifestaciones que se observan y que no se tratan en forma, menos todavía se realizan terapias preventivas.

El ser humano es un todo: mente, cuerpo y espíritu. Para que la mente se encuentre sana, también el cuerpo debe estar en buenas condiciones. Y no se puede dejar de lado la parte espiritual, ya que una relación con Dios ayuda muchísimo para salvar cualquier obstáculo. Si una parte del organismo falla, el resto se ve afectado. La neurociencia está muy avanzada y los últimos hallazgos son muy esperanzadores en cuanto a conservar la mente siempre joven, a pesar de los pasos de los años. El científico japonés que este 2016 ganó el Nobel de Medicina, precisamente realizó estudios sobre cómo se reciclan las neuronas en el cerebro. Ya en el siglo pasado, varios reflexólogos rusos llegaron a la conclusión de que la buena calidad de la sangre que llega al cerebro, es lo que determina un bienestar general. Para ello es importante limpiar y nutrir adecuadamente el cuerpo con vitaminas, minerales, proteínas y otros alimentos. El cerebro, para funcionar bien, necesita sobre todo de oxígeno y glucosa.

Psicólogos modernos como Patrick Holford, en su libro: “Nutrición óptima”, sostiene que ya no basta con escuchar al paciente, sino que hay que ver cómo está comiendo. El mencionado profesional habla de la incidencia de la alimentación en la conducta y propone que se dé prioridad al tema. Un psicólogo también debe trabajar con un nutricionista, para obtener mejores resultados.

Para llevar una vida saludable, no podemos descuidar la correcta alimentación. Es una tarea que corresponde a los Ministerios de Salud, Educación y Agricultura. Debemos prestar más atención al tema de la salud mental, porque es lo principal. Enseñar a comer bien, realizar actividades físicas, acompañar emocionalmente y enriquecer el espíritu, todo ayuda, ya que una mente sana requiere de salud física y bienestar espiritual.

blila.gayoso@hotmail.com

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