Payo, un valiente fascista

Algunos seguidores del senador Paraguayo Cubas me criticaron los pasados jueves y viernes por explicar yo en redes sociales que Payo es un valiente fascista.

Dijeron que yo estaba mintiendo para perjudicar a su líder, pero yo me esfuerzo por no hablar sin fundamento e hice esa afirmación porque Payo declaró en la 730, radio ABC Cardinal AM, el 12 de abril de 2019, que él no es demócrata, que no le gustan las urnas y que sus modelos políticos son los líderes fascistas Chiang Kai Sek de China y Antonio de Oliveira Salazar de Portugal.

Oliveira Salazar, cuya dictadura duró cuarenta y ocho sombríos años, era un hombre de honestidad acrisolada. No se le conoce un solo hecho irregular y su administración es la más honesta de la historia portuguesa, según coincidencia general de los estudiosos de Portugal.

Pero la honestidad no garantiza tolerancia y la dictadura salazarista mató a opositores, no a corruptos. A disidentes, no a ladrones. Salazar hizo en Portugal lo que Gaspar Francia hizo en el Paraguay, mucho antes que aquel.

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La valentía tampoco garantiza decencia ni apego a principios democráticos. Pablo Emilio Escobar Gaviria era un mafioso muy valiente y audaz. Chiang y Oliveira eran personas de gran entereza personal.

Adolfo Hitler también era un sujeto valeroso, tanto que durante la etapa culminante de la Primera Guerra Mundial, en 1918, mereció la Cruz de Hierro de Primera Clase, máxima condecoración militar alemana al valor.

No solo era Hitler un sujeto valiente. Era también tremendamente popular porque en los años formativos de su Partido Nacional Socialista nunca tuvo miedo de encarar a los ladrones, a los más poderosos referentes del sistema financiero alemán y, sobre todo, a los integrantes de la clase política alemana.

Los botellazos de agua de Hitler a los Juan Carlos Galaverna alemanes son los que le llevaron a convertir a su Partido Nacional Socialista en el más votado de Alemania y, desde noviembre de 1932, en el mayor partido en el Reichstag, el Parlamento, alemán. Ya sabemos el resto de su sangrienta historia.

Cualquier persona puede ver, pues, que Payo Cubas no es el primer fascista valiente, y solamente está copiando el manual que desde 1920 había recorrido Hitler para llegar al poder en 1933.

Algunos admiradores de Payo no están viendo lo que nos traerá un fascista. Un fascista nos traerá fascismo. Dictadura, sangre y muerte.

Payo no lo niega. Lo dice, lo asume. Nos está contando lo que nos quiere imponer.

Y otros admiradores de Payo están totalmente de acuerdo con que Payo sea el dictador del Paraguay, nostálgicos jóvenes, ignorantes de, e indiferentes a, todo el dolor que la noche autoritaria significó para el pueblo paraguayo desde el 17 de febrero de 1936 hasta el 3 de febrero de 1989.

Los que creen que la violencia fascista es la solución a los problemas de corrupción de nuestra “clase” política se equivocan o mienten, pues si hay algo totalmente demostrado en la Historia Universal y en nuestra Historia Nacional es que la dictadura solo provee progreso a los que se someten a ella y medran mediante ella, y no provee orden sino a quienes renuncian a su condición humana para convertirse en piezas no deliberantes de una maquinaria perversa.

evp@abc.com.py

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