Película repetida, pero buena y de acción

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Sigue lindo, caliente, incierto el Clausura, si la semana pasada habíamos sentenciado que la emoción ya estaba instalada y solo faltaba el público, los picos emotivos que han tenido los dos juegos estelares en Sajonia otra vez sufrieron el poco calor popular, aunque esta vez con los atenuantes de los altos precios y la tormenta sabatina, o de un horario más que complicado para ir hasta el Defensores como el del domingo.

Lo cierto es que los últimos minutos de Libertad- Cerro y la etapa complementaria entre Olimpia y Luqueño tuvieron la carga de intensidad y situaciones cambiantes que hacen del fútbol el deporte más apasionante del planeta.

Y eso que el arbitraje nos obliga a un permanente debate y un constante ejercicio de apreciaciones sobre sus sanciones y omisiones, especialmente de la cantidad de manos y brazos que contactan con el balón dentro de las áreas.

Ejemplo, cuesta creer que en el mismo torneo la mano de Román se sancione como penal, y no el brazo de Rolón o aquella mano de Paul Riveros a mitad de semana en La Arboleda.

Y conste que para quien esto escribe las intervenciones de Rolón y Riveros se encuadran dentro de las manos en “posición natural”; es decir, no sancionables pero existentes, a diferencia del invento del que fue víctima Adalberto Román sobre arco sur el sábado.

Una pena que los errores arbitrales destiñan cierta legitimidad en resultados como los del fin de semana, en los que en el balance real y global, tanto Cerro como Olimpia fueron superiores a sus adversarios, y aquí no hablamos de roscas ni persecuciones digitadas, sino de una camada de jueces que se equivoca aun cuando los partidos se desarrollan con absoluta normalidad en el campo y el entorno en general.

Es el caso de Juan Benítez, de gran labor en el Cerro-Independiente, del martes anterior, y con varios errores en Olimpia-Luqueño y en esas acciones cambiantes no debe haber un dirigente que represente tan bien los hechos como Marco Trovato, que el miércoles tras el empate frente a Rubio Ñu incendió las redes sociales en contra del arbitraje, y en la reflexión posterior al 3-2 triunfal, respondió con un manso “para mí hizo buen trabajo”, ante la pregunta sobre la tarea referil.

Así estamos, así somos y así vamos, mientras no nos perjudiquen, todo bien, pero si lo hacen con el rival de turno, los jueces son humanos y tienen derecho a equivocarse. Y no es asunto exclusivo del presidente decano, sino que es la posición que asumen en forma unánime los dirigentes de los doce clubes participantes. Lo saludable es que los grandes candidatos van al frente, salen a ganar con decisión y no a ver qué pasa, allí se los ve a Cerro, Olimpia, Luqueño y Guaraní con esa ambición que más allá de un buen o mal resultado, es innegociable.

Y se vienen grandes encuentros aún, incluido el superclásico de la primera semana de noviembre, que así como viene la mano tendrá que ser arbitrado por un juez del nivel de Superman como mínimo, atendiendo la presión que recibirá en la previa a tamaño choque.

Emociones, exageraciones, protestas, ilusiones y grandes errores, un final de película repetida el que se viene, aunque por ahora, esta sea una linda película de acción.

federico.arias@abc.com.py