Es cierto, las salas y distribuidoras locales han apostado a la taquilla y son los filmes para niños y jóvenes los que más venden. Las proyectan en más de cinco salas y se quedan en pantalla semanas. Hoy en día tenemos más salas que años atrás, pero menos opciones en cartelera.
Entre los factores que inciden en esto, uno muy importante es la deserción del público de las salas ante la facilidad de ver películas por internet, legal o ilegalmente. Tanto los cines como los videoclubes han sido afectados ante esto. Así, las salas han apostado por las películas 3D, generalmente dirigidas al público infantojuvenil, y han dejado de lado los dramas.
Pero una cosa preocupante es la gran cantidad de películas de terror que se han convertido en una verdadera plaga, con propuestas facilongas y de golpe bajo. Filmes que se hacen como chorizos: efectistas y olvidables.
Para aquellos que buscan películas que tengan algo sustancioso, lo mejor está en los cineclubes de las universidades y los centros culturales. Los DVD proyectados en pantalla grande, en pequeñas salas y de manera gratuita. Por aquí se exhiben clásicos, películas independientes, provenientes de diferentes países del mundo. Las condiciones no siempre son las mejores (solo se exhiben una vez, en horarios difíciles, las salas no siempre son muy cómodas, etcétera). Pero es una alternativa. Ver buen cine nunca ha sido muy fácil en Asunción (ni qué decir en todo el país). La lucha continúa.
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