Me temo, sin embargo, que la frase del Mayo Francés recorrió el mundo pero nunca hizo escala en nuestro país, donde se pretende arreglar todo a través de una prohibición que nunca se cumplirá. Lo que es peor, ni siquiera se aplicará. Ahora, ante un recrudecimiento de la violencia entre los jóvenes, el concejal colorado por Asunción Yamil Esgaib propone en la Junta Municipal reeditar el famoso e ineficiente “edicto Riera” que entre 2003 y 2007 obligó a los locales nocturnos ceñirse a un caprichoso horario. Las discotecas debían cerrar los sábados y vísperas de días festivos a las 3:00 am. Con ello se pretendía que los jóvenes no se emborracharan ni se armaran patotas ni se enfrentaran entre ellas con las consecuencias sabidas. Nunca se consideró que quien se quiere emborrachar y armar gresca, lo mismo le da hacerlo entre las 9:00 pm y la 1:00 am que entre las 12:00 de la noche y las 4:00 de la madrugada. ¿O es que el organismo sabe de horarios para hacer más efectiva la borrachera?
Los problemas del alcohol, la violencia callejera, las carreras de coches conducidos por jovencitos que quizá ni siquiera tienen el carnet de conducir y con niveles de alcohol que ya ni siquiera pueden medir los aparatos de la policía, no se solucionarán nunca con prohibiciones cuarteleras. El tema es muy sencillo: mientras la justicia no funcione, no funcionará ninguna medida de fuerza. Mientras haya un papá influyente o con la chequera bien abultada, los problemas pasarán al olvido sin siquiera pasar por la comisaría del barrio aunque haya muertos y heridos.
Desde que vivo en España me ha llamado siempre la atención las cifras que ofrece la policía los lunes o al término de un fin de semana largo. Los conductores con un índice de alcohol que supera los niveles permitidos, generalmente están alrededor de los quince, aproximadamente. En Paraguay, cuando se conocen las cifras, están alrededor de cincuenta. Pero la diferencia es estremecedora si se tiene en cuenta que España tiene alrededor de 40 millones de habitantes y Paraguay ronda los 7 millones. El que tenga paciencia, que quite los porcentajes.
Salamanca es la ciudad que tiene, proporcionalmente a su extensión, el mayor número de metros cuadrados de superficie dedicados a bares en toda España; siendo una ciudad universitaria tiene una población estudiantil entre 50 y 60.000. Sin embargo no se escucha jamás nada relativo a peleas entre pandillas, ni carreras de automóviles ni accidentes producidos por el exceso de alcohol. Mi hijo, que quita buen provecho de esa cantidad de metros cuadrados, me cuenta que cuando salen en grupo y van a un sitio en el que es necesario coche, se sortea entre los presentes y el que “gana” no bebe una sola gota, pues será el encargado de conducir y repartir a los demás cuando comienza a salir el sol. O bien, no es raro que una mañana al despertarme encuentre mi casa convertida en improvisado campamento, pues se quedaron a dormir todos los que sintieron que no estaban en condiciones de ponerse al frente de un volante.
Señor concejal Esgaib: está prohibido prohibir. En lugar de gastar energías en medidas antipáticas y además inútiles, gástelas usted y sus colegas de la Junta en encontrar el camino para que la justicia no solo sea igual para todos, con independencia de la chequera, sino también que funcione.
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