“Estos son unos ladrones, pero por lo menos comíamos...”

Los que votaron en Argentina el domingo dijeron: “Estos son unos ladrones, pero por lo menos comíamos...”. El hambre pudo más que el sentido de la ética, reflexiona el candidato independiente a diputado por Buenos Aires Nazareno Etchepare. En esta entrevista el político, que se hizo conocido a través de las redes sociales, describe la victoria de Cristina Kirchner bajo su máscara de Vice, y asegura que solo fue un susto que se puede revertir.

Nazareno Etchepare, líder del movimiento liberal independiente argentino Frente Despertar, rechaza al kirchnerismo.
Nazareno Etchepare, líder del movimiento liberal independiente argentino Frente Despertar, rechaza al kirchnerismo.

–Cuál es su profesión...

–Soy un abogado liberal. Ejercí la profesión durante muchos años y me hice político producto del azar. A raíz de la crisis (económica) que provocó Cristina entre fines de 2011 y comienzos de 2012 sentí la necesidad de escribir y expresar lo que sentía, y bueno, utilicé las redes sociales. Facebook era la plataforma más utilizada entonces. De un sitio pasamos a cuatro, el más conocido de ellos “El Cipayo”. Escribíamos cosas y publicábamos fotos y demás que la gente compartía. En el fondo decíamos lo que todo el mundo pensaba y que la prensa en aquel momento no se animaba a publicar...

–El Gobierno intentó asfixiar hasta a La Nación y Clarín...

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–Había censura y autocensura. Eso generó el caldo perfecto para que el movimiento de redes sociales creciera muy rápidamente. El Gobierno de Cristina, al centrarse tanto en la izquierda de los sesenta y setenta, sus seguidores consumían mucho Castro y el Che sin darse cuenta de que el mundo ya funcionaba de otra manera. Por eso es que las primeras marchas contra el Gobierno eran encabezadas especialmente por nuestros jóvenes. Nos juntábamos con los antiguos liberales, como los de la vieja UCD de Alsogaray, para marchar...

–Apoyaron a (Mauricio) Macri en el 2015, por supuesto.

–Sí, lo apoyamos y con el tiempo comenzamos a observar que él no cumplió con lo que nos había prometido.

–¿Qué era?

–No controló el gasto público, no bajó los impuestos, no se abrió al mundo. Mantuvo las relaciones con países como China y le dio la espalda a Europa y Estados Unidos. Entonces, para esta elección creamos un nuevo espacio, el frente Despertar, más que nada para exigir que el Gobierno cumpla y sobre todo llevar al debate las ideas de Alberdi (autor de la Constitución argentina en 1853): abrazar los principios de la Constitución, sus bases económicas y jurídicas. Pregonamos el liberalismo clásico de Alberdi, con el Estado y sus cuentas fiscales ordenadas, de apertura a los países libres del mundo. La contracara son esas “dictaduras del Siglo XXI” que se disfrazan bajo la máscara de una seudo democracia. Ofrecen autoritarismo con economía cerrada, con un peso fiscal tremendo sobre la población. Eso lo que queremos desterrar para siempre. Queremos un país previsible y que se hagan cosas como las están haciendo por ejemplo en Paraguay: 10% de IVA, 10% de ganancias, cosas que hacen países normales. No pedimos nada espectacular..

–Cómo se explica ese revés tan importante de Macri y el triunfo de Cristina por tanta diferencia...

–Se explica fácilmente: uno tiene que ver con la economía. El macrismo se metió en la heladera de los argentinos por esta cuestión de no controlar la moneda, la inflación y el gasto público, porque es ahí de donde arranca el problema.

–¿Cuál fue su error?

–Macri no hizo sino un “kirchnerismo de buenos modales”, por lo menos en materia económica.

–¿No cambió nada?

–Nada. Lo único que hizo fue limitarse a pedir dinero al exterior, primero a la banca privada y después al Fondo Monetario (Internacional) para seguir manteniendo los gastos corrientes del Estado y seguir pagando contratos...

–¿Es cierto que hay 19 de los 43 millones de argentinos que siguen subsidiados por el Gobierno?

–Claro, se sigue gastando dinero en fuerzas que no son productivas, por decirlo de alguna manera. En lugar de promover que el privado, el emprendedor, pueda generar trabajo contratando un par de personas, lo único que hace es ayudar a la gente pero de la peor manera. Al no generarse trabajo genuino, cada vez se necesita más y más presión tributaria para afrontar los gastos. No hay que regalar más dinero porque sí. Lo único que hizo Macri en el fondo fue continuar con la política de Cristina. La diferencia es que Cristina lo aplicaba de manera autoritaria, brutal llevándose todo por delante...

–¿Y Macri?

–“Los vamos a respetar, somos mucho más delicados”, decía, pero para hacer exactamente lo mismo. En las relaciones con el mundo actuó igual. En vez de virar y mirar a Occidente siguió profundizando las relaciones con China y terminó haciéndonos pelear con Occidente.

–¿Tenía que haberse comportado como Bolsonaro, cambiar el país como un reloj de arena?

–Seamos honestos, Bolsonaro es un fenómeno de un Brasil volcado al que salió a salvar por una necesidad muy específica que es la seguridad. El Bolsonaro argentino tenía que haber salido a salvar la economía. Aunque estaba en minoría, el Congreso le aprobó a Macri todas las leyes que pidió, pero eran legislaciones que no atacaron la raíz del problema. El país de Néstor y Cristina había llevado la planta de empleados públicos de un millón y medio a tres millones, y Macri, lejos de achicarlo, aumentó en 100 mil más. Lo que hizo el gobierno fue pedir dos años dinero al exterior para solventar el quebranto. No generó nunca empleo...

–Además del “voto bronca”, como le dicen ustedes, ¿cree que el electorado votó para que vuelva a ser como en los tiempos de Cristina: de distribución y despilfarro?

–Yo tengo duda sobre eso. Al ser tan brutal el resultado de estas últimas elecciones (15% de diferencia entre Macri y Alberto Fernández-Cristina) creo que la gente se asustó. En la próxima elección hay dos cosas que van a suceder. La primera es que más gente irá a votar. Si faltó 20% del electorado con que vaya a votar (en octubre) 10% más, esos 47 puntos que favorecen a Fernández se convertirán en 42%, con lo cual se forzaría una segunda vuelta (en noviembre). Donde vos te dormís, el peronismo te pasa encima. El macrismo no está hecho para elecciones.

–¿Para usted no es irreversible?

–No, al menos faltando 70 días. En 70 días, el Gobierno, como cualquier otro puede salir tranquilamente a poner plata en manos de la gente, especialmente de los sectores más vulnerables y entonces se puede revertir. El objetivo es llegar a tres puntos de diferencia para ir a un balotaje...

–“No nos une el amor sino el espanto”, alguien recordó por ahí parafraseando a (Jorge Luis) Borges, tomándose de la cabeza imaginándose que vuelve Cristina...

–Exactamente (sonríe), pero yo soy optimista. Hay 70 días para poder revertir esto. Todavía hay tiempo. El hambre pudo más que el sentido de la ética. Los que votaron dijeron: “Estos son unos ladrones pero por lo menos comíamos...”. Los latinoamericanos hemos sido prisioneros durante mucho tiempo de una misma banda criminal con ramificaciones en cada uno de los países, y es más o menos así. Nunca fue una cuestión ideológica. Si no estaba preso, Lula iba a ser Presidente y es una vergüenza que se siga permitiendo que Maduro siga al frente de Venezuela. Hoy tendría que estar en una prisión americana por narcotráfico o terrorismo. Merece el mismo tratamiento que (el panameño Manuel Antonio) Noriega.

–¿Bolsonaro exagera un poco cuando dice que un eventual triunfo del kirchnerismo va a forzar una migración masiva de argentinos, como pasa con los venezolanos?

–Noo, no va a pasar. Hay diferencias insalvables entre la Cámpora (los kirchneristas) y el peronismo más clásico que puede representar Fernández. Esas dos facciones van a entrar en riña. Por otra parte, si llegara a gobernar (Alberto) Fernández, no va a tener plata para administrar. El único dinero que puede llegar a entrar es algo de China o de Rusia para algunas inversiones muy especiales. Pero ni China ni Rusia nunca van a aportar la riqueza necesaria para la reactivación.

–El dinero fuerte está en Occidente...

–Los países serios se asocian con las grandes democracias del mundo. Allí usted tiene la suficiente seguridad jurídica de que los acuerdos se van a cumplir, de que el comercio sea cada vez mayor, que va a buscar el beneficio de su población, de tener mayor acceso a bienes y servicios. Las dictaduras nunca apuestan a eso sino a exprimir a su pueblo...

–Los más pesimistas hablan de caos y el caos tradicionalmente se reordena en estas latitudes con los militares en la calle..

–No, después del caos lo que se viene es un nuevo orden. Bueno, estos sustos nos permiten reflexionar sobre lo que nos conviene, y no nos sirve ni el populismo de Cristina ni el populismo light de Macri. Nadie tiene el poder suficiente como para implantar per se un orden, así que cualquiera que asuma va a tener que dialogar para sacar el país adelante. Argentina era un gran país hace 80 años cuando hacía cosas como las que hace Paraguay hoy. Copiamos a los fracasados y reiteramos los fracasos, imaginándonos un resultado diferente...

–¿Cómo ve a la región de aquí a diciembre, según cómo salga la elección argentina?

–Es una región que va a seguir a los tumbos porque tenemos una dictadura en Venezuela, que cada vez se afianza más y la región mira para otro lado. Habíamos pensado que Bolsonaro podía tener algún protagonismo, pero finalmente no lo está teniendo. Uruguay tal vez recupere la senda del progreso con un triunfo de Lacalle Pou; en Paraguay, a pesar de todos los conflictos, eligieron un nuevo camino que tiene que ver con el progreso a través de la eliminación de regulaciones y baja de impuestos. Chile está encaminado hace rato con el modelo de Piñera, y Argentina está complicada. El problema es que cuando a un país de la región le va mal, salpica a sus vecinos, y Paraguay no va a ser un paraíso exento...

holazar@abc.com.py

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