El retiro del Mariscal de Paso Puku

El 16 de abril de 1866, las fuerzas de la Alianza desembarcaron en territorio paraguayo. El lugar escogido para este operativo fue la costa entre la Laguna Sirena y el río Paraguay, a pocos kilómetros de la confluencia de este río con el Paraná, hacia el norte. El acontecimiento motivó que, inmediatamente, el ejército paraguayo abandonara los enclaves de Ita Piru y Paso de Patria.

Paso Puku. Campamento y Cuartel General del ejército paraguayo entre el 21 de mayo de 1866 hasta el 23 de marzo de 1868. El estado actual que se revela en la imagen no se corresponde con las instalaciones de antaño, cuando el enclave y sus entornos abrigaron una población cercana a las 30.000 personas.
Paso Puku. Campamento y Cuartel General del ejército paraguayo entre el 21 de mayo de 1866 hasta el 23 de marzo de 1868. El estado actual que se revela en la imagen no se corresponde con las instalaciones de antaño, cuando el enclave y sus entornos abrigaron una población cercana a las 30.000 personas.Archivo, ABC Color

Paso Puku.

Este campamento/ciudad albergó al ejército paraguayo desde el 21 de mayo de 1866 hasta el 23 de marzo de 1868. Fue el de mayor vigencia y, en consecuencia, el más importante en todo el transcurso de la contienda. Situado al sur de Humaitá y cerca de Kurupa’yty, se constituyó en el centro motor de las operaciones desarrolladas en el sector denominado “El cuadrilátero”. En dicho período de tiempo, el sitio contó con un importante contingente poblacional, mayoritariamente militar, aunque no exento del elemento civil, especialmente femenino.

Solano López hizo instalar el cuartel “en una pequeña elevación al otro lado del paso de un estero”. “...Era una casa pajiza rodeada de un magnífico naranjal, de forma cuadrada”, escribía en sus memorias el coronel J. C. Centurión, acotando al respecto de sus instalaciones, los siguientes datos: el Cuartel General “...estaba a su vez rodeado de un palenque, dentro del cual, en el ángulo sudeste, se encontraba la casita de pajas del Obispo Palacios y la del General Barrios; en el del Nordeste, la del coronel Toledo y la de algunos ayudantes; al costado Este, la de Don Benigno y Venancio López, hermanos del Mariscal; al costado Sud, las de los comandantes Fleitas y Martínez, y en el mismo costado pero fuera del palenque, la del general Resquín. Mas al Sud, a distancia de unos 40 metros de la casa de Resquín se encontraba la Mayoría, compuesta de un grupo de ranchos o casitas de pajas en hileras, formando calles”.

Aunque no fuera un testigo tan calificado como Centurión, Arturo Bray afianzaba la descripción con otras informaciones. Que Paso Puku contaba también con “...un hospital, una capilla, una oficina de telégrafos, a mas de casas para el alojamiento del mariscal, cuerpo de guardia, cuartel de la escolta, residencia para visitantes distinguidos y un observatorio provisto de refugio subterráneo”.

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El campamento fue expandiéndose hacia el Este del naranjal, hasta constituirse en una pequeña ciudad. “Las casitas -remataba Centurión- eran bastante bien hechas, todas de pajas, techos y paredes. Nuestras tropas tenían una habilidad especial para improvisarlas dejándolas terminadas y listas en unas cuantas horas”.

Pero más que por aquellas construcciones, el carácter urbano de Paso Puku se afianzó alrededor de la vida comunitaria gestada por la constante presencia de mujeres en el bastión. “...Cada jefe, oficial y soldado tiene junto a sí a su esposa, madre, hermana o querida, constituyendo de ese modo un curioso ejército de peculiares distingo”.

El 23 de enero de 1868 y todavía en Paso Puku, había decidido el traslado de su Cuartel General a corta distancia del anterior, de manera que estuviera menos expuesto a la artillería enemiga. Sucedía que los continuos bombardeos aliados apuntaban directamente a su morada e instalaciones, por lo que el Mariscal resolvió mudarlas. Las crónicas históricas “no especifican”, sin embargo, la ubicación exacta del nuevo cuartel.

Fin de la Campaña de Humaitá

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El inicio del operativo de abandonar el Cuadrilátero se produjo el 3 de marzo de 1868. Tras el desalojo de Humaitá en la medianoche del 23 de julio del mismo año, López ya había mandado construir y equipar otros campamentos. Él mismo se había anticipado al abandono de sus tropas cuando en compañía de sus familiares y allegados cercanos se retiró de Paso Puku en “las últimas horas de la tarde” del 2 de marzo de 1868, una vez informado del fracaso del asalto a los acorazados realizado en aquella madrugada.

El Mariscal haría una breve escala en Humaitá, donde después de dejar instrucciones a los custodios de la fortaleza, cruzaría el río para enfilar hacia Timbó, en la margen derecha. De allí pasaría por Ceibo hasta cruzar nuevamente hacia la margen izquierda para adentrarse finalmente por el Tevikuary hasta San Fernando.

jorgerubiani@gmail.com

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