Alegre se juega por otra alianza “sin condiciones” para disputarle el poder al Partido Colorado en las elecciones del 2018

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Efraín Alegre, que vuelve a la palestra como candidato a presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), dice jugarse por una nueva alianza de toda la oposición para hacer frente al Partido Colorado en las elecciones presidenciales del 2018. “Unidos ganamos”, afirma en esta entrevista. El político anuncia que si vence en los comicios internos del 26 de junio, buscará distender las relaciones con los partidos “fraternos”.

–¿Qué lo empujó a retornar al activismo político después de dos años y medio de silencio?

–Era necesario que yo esté fuera y dejar que el ganador trabaje para que podamos evaluarlo. Si a dos o tres meses el candidato que perdió sale y cuestiona al nuevo gobierno van a decir: “este habla porque no asimila todavía la derrota”. Hoy creo que tengo suficiente autoridad para criticar a Horacio Cartes, a tres años de su gobierno. Vuelvo porque creo estar en condiciones de liderar el proceso de cambio con miras al 2018. Sentimos que hay entusiasmo, euforia y mucho optimismo.

–¿Cómo puede representar el cambio alguien que ya estuvo expuesto como candidato en el 2013?

–Electoralmente no ganamos las elecciones si bien logramos reunir alrededor de mi candidatura más de 900.000 votos. Nunca los liberales llegamos a sumar tantos votos en unas elecciones generales.

–¿Por qué perdió la oposición en el 2013 con su candidatura?

–Hubo acontecimientos importantes que tuvieron mucho que ver con los resultados. La muerte del general Lino Oviedo fue un factor que cambió totalmente el escenario electoral en el 2013. No hay que olvidar que (Fernando) Lugo gana en el 2008 con 730.000 votos porque Oviedo dividió al Partido Colorado. Tuvo 400.000 votos. Blanca Ovelar tuvo 550.000. Oviedo dividió en dos partes al Partido Colorado. En estas elecciones, Lugo tuvo 730.000 votos. Nosotros tuvimos 900.000, pero con la muerte de Oviedo se produjo un reacomodo colorado. Hay que admitir que la alianza que hicimos en el 2013 no fue total. Hicimos un acuerdo importante con varios sectores políticos, pero (Mario) Ferreiro corrió fuera de la alianza por su cuenta. Carrillo Iramaín, el candidato de Lugo, también corrió por fuera. Ferreiro tuvo 160.000 votos, Carrillo tuvo 80.000. Nosotros tuvimos 900.000. Si estábamos unidos ganábamos. En el 2013 se vio claramente que en el Paraguay seguimos siendo mayoría los que votamos al cambio, pero nos presentamos en distintas chapas. No poder unir a toda la oposición fue un elemento que tuvo directa relación con el resultado.

–La tragedia de Oviedo hizo un corte trasversal a aquellas elecciones.

–Totalmente, sin duda. El Partido Colorado históricamente no ha pasado de 700.000 votos. Nicanor (Duarte) en el 2003 no pudo pasar 700.000. En aquel entonces, Sánchez Guffanti, el candidato de Oviedo, tuvo 280.000. Por primera vez se produce la fragmentación del Partido Colorado. Ese electorado entre 900.000 y un millón de votos del Partido Colorado se dividía con la presencia de Oviedo.

–Tampoco les favoreció el gobierno liberal de Federico Franco. ¿Por qué?

–Varias cosas. Fue un gobierno de emergencia que sucede a las circunstancias de un juicio político que, de por sí ya es un problema. Es lo que vive hoy Brasil. Más allá de los fundamentos del juicio político esa sucesión es un problema porque el vicepresidente no fue electo para Presidente. Eso ya le saca en primer lugar la fuerza política necesaria, y cuando además es un corto tiempo como el que fue de Federico Franco, hay que agregarle que en ese corto tiempo estábamos en campaña electoral para las presidenciales del 2013, entonces, demasiada contaminación en ese momento como para poder sobrellevar la situación.

–Además del aislamiento internacional.

–Muchos factores se conjugaron. Lo que sí es claro y categórico que en el Paraguay somos mayoría los que votamos al cambio. En las últimas municipales, el Partido Liberal tuvo entre 830.000 y 850.000 votos. Sumando a los otros candidatos no liberales, no colorados, también sigue habiendo mayoría sobre el Partido Colorado. Son 80.000 votos

–¿Cuál es el augurio para el 2018?

–Nosotros decimos claramente que debemos presentarnos en un escenario de unidad. Necesitamos sumar todas las fuerzas de cambio, los partidos fraternos para llegar con una sola chapa y una sola propuesta. Esa es la fórmula del triunfo.

–¿Que los demás acompañen al candidato liberal?

–No precisamente. Acá hay que construir una propuesta que una a todos los sectores en torno a una candidatura, sin condiciones.

–¿Qué sectores?

–Y bueno, con Lugo, con Ferreiro, con Desirée Masi, Filizzola, Camacho, es decir, con todos los actores políticos de los diversos partidos de la oposición. Hay mucho por hacer para recuperar confianza, pero el camino es claro para llegar a conquistar el poder en el 2018.

–Otros candidatos dicen que, al contrario, el Partido Liberal entregó su nombre a candidatos de los sectores minoritarios y que perdió fuerza con esas alianzas.

–El Partido Liberal tiene una tradición aliancista muy importante. No es nuevo que llegue a acuerdos para las elecciones. En estas últimas elecciones los acuerdos fueron muy exitosos: caso Luis Yd en Encarnación, en Asunción con Ferreiro, en Salto del Guairá con Haitter del sector Demócrata Progresista de Filizzola. También ganamos con el PDP en María Auxiliadora con el intendente Casas. Lejos de debilitar estas victorias nos han fortalecido. Nos fortalece en el concepto y en el acercamiento con miras a futuras alianzas para el 2018.

–¿Cómo se llama su movimiento?

–Movimiento 2018. Nos apoyan el movimiento Cambio Imbareteve de Luis Wagner, el movimiento Sombrero Piri de Gómez Verlangieri, el diputado Ávalos Mariño, está el movimiento Correlí de Víctor Ríos, el movimiento MUR de Salustiano Salinas, el Movimiento Liberal Auténtico de Dionisio Amarilla, el movimiento de Pakova Ledesma. Somos los que presentamos la mayor cantidad de listas. Tenemos la estructura electoral más grande, 150 candidatos más que los demás.

–¿Qué de nuevo puede haber con líderes que no son nada nuevos?

–Nosotros tenemos un acuerdo político sustentado en una línea de acción. Nosotros decimos claramente cuál es el compromiso que asumimos entre los movimientos a partir del 26 de junio en la conducción del partido. Nosotros tenemos que liderar el proceso de entendimiento que nos lleve al poder en el 2018 porque somos el partido más grande de la oposición. La unidad es el camino para ganar. Para eso necesitamos un partido fuerte, moderno y que cumpla con sus tareas de oposición, un Partido Liberal que tenga vocación de poder, convencido que la tarea en el 2018 es ganarle a Cartes y sus amigos.

–¿Cuáles serían las prioridades?

–Si no tenemos una respuesta clara a los problemas sociales se pone en riesgo nuestra institucionalidad, corremos el riesgo de la polarización como ya se produjo antes en el Paraguay y como observamos ahora en Venezuela y Brasil.

–¿Qué es lo que no hace este gobierno que hubiera hecho usted?

–Este gobierno no tiene respuesta para el problema agrario, para el problema rural. Ha crecido la pobreza.

–El Gobierno dice lo contrario, que la pobreza se redujo de manera radical. Inclusive pone cifras.

–Pero saliendo al campo y hablando con la gente uno se da cuenta que esas cifras no resisten la realidad.

–¿Usted dice que no son serias?

–Absolutamente. Eso miles de agricultores que llegaron hace poco a Asunción y se instalaron en la plaza. Esa es la expresión clara de lo que se vive en el campo. Eso no es ficticio. Es la realidad. En el campo se sufre.

–¿Cómo piensa controlar la indisciplina de senadores y diputados que andan por su cabeza a la hora de negociar cupos, como sucede con el juicio a miembros de la Corte?

–Desde el 26 de junio, el partido va a tener una postura única en este tema. El partido se va a pronunciar claramente. Vamos a ser previsibles: unidad en la acción, no en el discurso. De ser necesario llamaremos a la convención para señalar cuál es el camino que tendrán que transitar los representantes.

–¿Eso implica sanciones, castigos?

–Los que no sigan la línea se van a exponer a las sanciones políticas que eso conlleva, desde luego. En el Paraguay tenemos graves problemas sociales y eso tenemos que terminar de entender los que hacemos política. Estos problemas sociales deben tener una respuesta, una solución, antes de que se desate una convulsión social. El presidente Cartes dijo que los manifestantes eran sinvergüenzas y haraganes. De cinco mil campesinos que había pasaron a 15.000, 20.000. A ellos se sumaron las cooperativas, camioneros, estudiantes, en fin. Se convierte en una causa ciudadana, del pueblo. Cartes entendió después que tenía que acordar con ellos. Había sido que no eran sinvergüenzas y haraganes. Yo lo veo al Presidente muy alejado de la realidad. En el Paraguay los problemas sociales se van acrecentando y eso no es bueno para nuestro proceso.

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