Atentado, en venganza por la masacre en discoteca de Pedro Juan Caballero

El atentado del miércoles último en Asunción, en el que fue asesinado con fusil un niño de cinco años, fue en venganza contra su padre, Willian Giménez Bernal, de 28 años, porque este supuestamente ordenó el feroz ataque a balazos producido en la madrugada del 24 de julio de este año en la discoteca After Office, situada a metros de la línea internacional o fronteriza en la capital del departamento de Amambay.

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En aquel ataque, que conmocionó a todo el país por la crueldad de los sicarios que dispararon a mansalva, perdieron la vida los brasileños Ivanilton Moretti (36), alias Grandão, y Felipe Alves (24), alias Filhote, así como dos mujeres de la misma nacionalidad. El atentado dejó otros 11 heridos de bala.

Otro informe relevante recogido por los investigadores señala que el supuesto nuevo capo de la frontera, Ronaldo Rodrigo Benites (32), alias Galán, se habría salvado casi de milagro al iniciarse aquel tiroteo, por lo que dicen que juró saber quién autorizó la masacre y cobrar venganza. Galán es apuntado como un importante nexo entre los grupos criminales brasileños PCC y Comando Vermelho, aunque casi todos sus sicarios son o fueron parte de esa última facción, incluyendo a los que mataron al niño de cinco años hace tres días. Para el Gobierno, fue Galán también quien mandó a matar a Jorge Rafaat Toumani en junio del año pasado en Pedro Juan Caballero, para quedarse como el único “patrón”.

Grupo clandestino

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Informes anexos que llegaron al Ministerio del Interior y a la Policía Nacional señalan que el fallecido en el atentado del miércoles, Willian Giménez Bernal, era uno de los cabecillas del grupo clandestino de exterminio autodenominado Justicieros de la Frontera.

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