Carperos abandonaron las tierras de Tranquilo Favero por temor al desalojo

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Los carperos que invadieron el viernes la propiedad de la empresa Agrosilo Santa Catalina, de la estancia Espigón del sojero Tranquilo Favero, abandonaron ayer pacíficamente el predio, ante la amenaza de ser desalojados y procesados. Además, recibieron una nueva promesa de que la próxima semana, el presidente de la República, Federico Franco, visitará el campamento central, ubicado a orillas del parque Ñacunday.

Primeramente, la representante del Ministerio Público otorgó dos horas a los carperos para que abandonen la propiedad. Les advirtió que si no cumplían, serían detenidos y procesados por invasión y resistencia.

Juan Claudio Escobar, portavoz de los campesinos, dijo que “ya están cansados de promesas. Tenemos hambre, sed y no tenemos miedo de morirnos acá porque ya nos mintieron mucho. Queremos que el Presidente venga a ver cómo niños, mujeres y hombres vivimos en este lugar”.

El Crio. Núñez les aseguró que el Mandatario tiene previsto visitar el lugar la próxima semana y les pidió que abandonen tranquilamente el inmueble y regresen al campamento ubicado en la propiedad de la empresa Agrotoro.

Los carperos pidieron permanecer en la estancia Espigón, pero la fiscala María del Carmen Meza fue categórica: “tienen dos horas para salir, caso contrario ordenaré que todos sean detenidos y procesados por invasión y resistencia”.

Otro de los portavoces de los “sintechos”, Juan Bautista Noguera, incluso tenía prohibición de acercarse a la propiedad, pero desobedeció.

La representante del Ministerio Público le amenazó con ordenar su captura, por lo que rápidamente convencieron a los demás a levantar nuevamente sus precarias carpas y los soportes de madera y takuára que habían instalado en el predio.

Los autodenominados sintierras volvieron a ocupar las tierras de la estancia Espigón, que habían abandonado en abril pasado, alegando que el plazo otorgado al Gobierno se cumplió y que el pedido de expropiación de las 4.010 hectáreas, pertenecientes al colono brasileño, no se efectivizó. Las ocupaciones comenzaron el viernes a la tarde. Hasta el sábado, más de 100 carpas ya habían sido colocadas en el terreno. La mayoría de los campesinos llegaron a bordo de motocicletas, otros en automóviles, camiones y camionetas.

Se paseaba en patrullera

El líder de los carperos de Ñacunday, Federico Ayala, quien tiene prohibición de acercarse a la hacienda Espigón, en el marco de un proceso por invasión, estaba ayer en medio de los supuestos sintierras.

El dirigente incluso se paseaba en la carrocería de una patrullera. Uno de los agentes de apellido Ramírez, responsable del vehículo, intentó impedir que se tomen fotografías del rodado, diciendo: “no podés sacar fotografías, tenés que pedir permiso”. El uniformado vino en dirección a la periodista de este diario, con intenciones de tomar la cámara fotográfica, pero luego desistió de su objetivo y regresó a la patrullera, donde se encontraba el procesado.

No tienen financiamiento

A diferencia de épocas anteriores, durante el gobierno de Fernando Lugo, lo que se pudo evidenciar esta vez es la falta de logística de los carperos.

La mayoría se desplazaba en motocicletas, mientras que en épocas anteriores, utilizaban incluso vehículos arrendados por la Itaipú Binacional, según las denuncias.