Casi cinco años soñando con una casa

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El 6 de setiembre del 2010, Alberto ( pidió reserva de su identidad completa) fue hasta la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat para entregar la carpeta que contenía todos los documentos que los funcionarios con quienes conversó en ese entonces, le pidieron que consiga, para solicitar al ente acceder a una vivienda social.

 Buscó en el Registro Civil el Certificado de Matrimonio, luego gestionó en el Poder Judicial la constancia de no poseer bienes, tanto de él como de su esposa, también le pidieron el Certificado de Vida y Residencia, además de los antecedentes policiales y judiciales de ambos, y el requisito final era tener un ahorro de G. 1.000.000 en el Banco Familiar. Todas estas gestiones le costaron unos 500.000 guaraníes. A pesar de que cumplió con todos los requisitos que le solicitaron y presentó en tiempo y en forma, hasta hoy en día el padre de familia no es beneficiado con una vivienda social. No tiene padrinos ni amigos en el ente, lo que parece ser el problema, pero Alberto aún guarda la constancia que le dieron en la mesa de entrada cuyo papel ya casi no soporta el paso del tiempo. En el papel se ve la fecha, el número de expediente y todos los nombres por los cuales pasó su carpeta. Aún sigue esperando.