Caso Argaña: Providencialmente, no pudieron destruir las evidencias claves

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No hay crimen perfecto es el viejo adagio de los implacables investigadores policiales. Las circunstancias de la confusa muerte del vicepresidente Luis María Argaña el 23 de marzo de 1999 están plagadas de contradicciones que emergen fácilmente del voluminoso expediente.