La mayoría de los políticos de los partidos tradicionales temen someterse a cualquier modificación electoral que incluya desbloqueo de listas en las elecciones generales. Y si bien pocos lo admiten públicamente, ese fue el motivo, el jueves pasado, por el que decidieron postergar las dos propuestas que obran en el Senado. Con esa decisión buscan además ganar tiempo y “llegar tarde” en la implementación del desbloqueo, a fin de que las internas municipales de 2015 sean con el sistema de listas sábana.
El titular del bloque “A” de la bancada colorada, senador Luis Castiglioni, manifestó que hay un mandato del partido de no extender el desbloqueo en las generales pero sí en las internas. Recordó que en las internas de 2013 hubo 22 movimientos en pugna por diferentes cargos y quienes tuvieron más votos integraron las listas del Senado y de Diputados.
La inclusión del voto preferencial alterará de alguna manera la situación de los partidos. En el 2013, la votación a favor de un movimiento significaba el primer voto para el número 1. Con el voto preferencial, el elector -por ejemplo- podrá elegir el movimiento de su preferencia, pero podrá votar al candidato número 13, que de reunir más votos que el número 1, puede encabezar la lista. Es decir, con el voto preferencial, estar primero en la lista partidaria ya no garantizará el ingreso al escaño o curul.
De ahí la preocupación enorme de los candidatos de siempre que intentan asegurar un lugar ubicándose en los primeros lugares de las listas.
Ceguera política
Embebidos en sus propios intereses, son pocos los legisladores que tienen una lectura más allá de las próximas elecciones y su futuro en un curul legislativo.
Hay algunos, sin embargo, que sí están tratando de reflexionar acerca del divorcio entre los ciudadanos y sus representantes. En conversación con nuestro diario, el propio titular del Congreso, Blas Llano, había señalado tal preocupación, unos días antes de la convención de su partido en la que se aprobó el apoyo a candidatos “outsiders”.
“ Cuando no se cree en los partidos políticos, ni en el Congreso, ni en el Poder Judicial, ni en la prensa, ni en la Iglesia, es decir, en nada de lo que puede representar, estamos a un paso de pasar a un modelo políticamente autoritario”, había indicado Llano. “Ese modelo autoritario –prosiguió– puede ser de izquierda o derecha, para mí son la misma cosa; eso sería muy grave y tenemos que tener la capacidad de darnos cuenta de eso”, había señalado el titular del Legislativo.
