Con dictámenes divididos, la Cámara de Diputados trata hoy el polémico proyecto de ley que crea la colegiación obligatoria.
Mediante la normativa se pretende crear Colegios Profesionales Universitarios, instituciones que tendrán la potestad de otorgar, renovar suspender, cancelar y rehabilitar la matrícula habilitante para el ejercicio de la respectiva profesión, sin la cual ninguna persona podrá ejercerla.
La especialización dentro de cada disciplina profesional también deberá ser certificada por el colegio respectivo.
Los colegios tendrán la potestad de ejercer la representación del respectivo gremio profesional ante los poderes públicos, y cualquier otro organismo o persona pública o privada.
El proyecto de ley fue presentado en el periodo legislativo anterior por los senadores Miguel Carrizosa (PQ) y Roger Caballero (Unace), y aprobado por la plenaria. Tiene sanción ficta el próximo 12 de setiembre.
El diputado por el PLRA, Édgar Acosta, cuestionó ayer la normativa. Señaló que no se puede supeditar a ninguna organización el ejercicio de la profesión.
“Ejerzo la profesión de contador desde hace 16 años, y son mis clientes quienes determinan si soy bueno o malo. Es preocupante que se quiera dejar en manos de un grupo de personas la potestad de otorgar una matrícula para que alguien que estudió una carrera universitaria pueda ejercerla. Es absurdo”, significó.
Se preguntó qué pasaría si las personas que están al frente del Colegio Profesional simpatizan con un partido político, y el hecho pesa a la hora de habilitar a un profesional que no es de su sector.
“No se puede aprobar una normativa de este tipo”, aseguró.
El proyecto de ley tiene dictamen favorable de la comisión de Legislación, presidida por Bernardo Villalba (ANR); mientras en Asuntos Constitucionales hay posiciones divididas, pero la mayoría apoya el rechazo. Un dictamen minoritario recomienda su aprobación con modificaciones.
