“Dueños” de partidos protegen a leales y espantan a figuras y líderes emergentes

Este artículo tiene 9 años de antigüedad

El sistema electoral paraguayo, de representación proporcional que se funda en el voto directo, no pudo hasta ahora garantizar un Congreso representativo de la sociedad nacional. Sin embargo, se aseguró de que en 25 años el resultado de las votaciones se convierta en una consolidación de las cúpulas partidarias, lo cual se reproduce en la petrificación de unos cuantos actores políticos en las bancas parlamentarias.

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Las protestas vienen de antes y, además de subir de tono, se fueron ensanchando. La ciudadanía no se siente representada por quienes resultaron elegidos para ocupar cargos de representación, sea a nivel local, regional o nacional. Se realizaron grandes y pequeñas manifestaciones además de actos concretos de repudio a “representantes” involucrados en escandalosos episodios de corrupción.

Consecuencia de esta desvalorización del voto es la relativización del valor de la democracia, inclusive de la soberanía.

Una parte de la ciudadanía se acostumbró a fingir con respecto a la importancia de la participación y se limita a esperar al mejor postor para comprometer su voto, se hace llevar y traer al acto de sufragar así como a las “movilizaciones” previas de proselitismo a través de las cuales se pretende dar aire festivo y competitivo a las elecciones.

Otra parte de la ciudadanía vive tratando de burlar el sistema de exclusión, jugando dentro o fuera de los partidos políticos tradicionales o creando nuevas agrupaciones partidarias, iniciativas que no dieron ningún cambio esperado.

Al contrario, todos quienes procuraron alcanzar el sueño de convertir a sus partidos en instrumentos idóneos de participación, de generación de líderes, de control del ejercicio del poder, terminaron alineados al sistema partidocrático.

Desconfianza

Esta situación de desconfianza hacia la clase política empujó a la ciudadanía a caer en brazos de los outsiders, que, a pesar de sustituir a los políticos y de llenar el vacío de confianza que existe en los partidos políticos, no tuvieron inconveniente alguno en adoptarlos para continuar vigentes.

En el centro del complejo problema que resulta de la mala aplicación del sistema electoral diseñado en la Constitución en el sentido de que la elección sea mediante el voto directo, se encuentran las listas sábana, metodología adoptada por los políticos en el Código Electoral contradiciendo el imperio de la Carta Magna.

El artículo 118 de la Constitución dice muy claramente que el sufragio es la base del régimen democrático y representativo; por eso es derecho, deber y función pública al mismo tiempo.

¿En qué se basa esta arquitectura de la democracia paraguaya, según la Constitución? En el VOTO universal, libre, igual, secreto y DIRECTO.

Pero los políticos encontraron la vuelta para que el voto no sea directo en el caso de los cargos plurinominales, es decir, para colegiados, como las Cámaras del Congreso, las Juntas municipales y departamentales.

Para que los cargos puedan ser completados con personas leales a los líderes de las corrientes internas partidarias, cada uno de aquellos crea movimientos que presentan en listas cerradas y completas sus candidatos, sin que nadie más pueda pretender acceder a las candidaturas.

Negocio político

Las listas sábanas, de esta forma, son el negocio de las cúpulas partidarias para hacer negocio fuera de la institución partidaria, ya que los “elegidos” para integrar las listas son personas leales y allegadas al “dueño” de los movimientos, con criterios coincidentes e intereses comunes. De esta forma logran espantar a los líderes emergentes que inútilmente tratan de ganar espacio fuera del sistema.

Lejos estamos con este modelo de crear instituciones robustas, de lograr que las elecciones sean decisivas y significativas para los electores, de estimular que los partidos sean abiertos, participativos e incluyentes; de que coadyuven a la estabilidad y eficacia del gobierno, y de contribuir a que la gente tenga percepciones de legitimidad y eficacia de los gobiernos de turno, inclusive de promover una oposición seria y responsable. Lejos... increíble.

Mala calidad de la democracia

La base de los problemas de nuestra democracia se encuentra en las listas sábana, listas que elaboran los “dueños” de partidos políticos para cubrir o hacer que pasen desapercibidos los candidatos espantavotos. Esta forma de conectar el voto ciudadano con la oferta electoral sacrifica la calidad de la representación política y consecuencia de ello es la baja calidad de nuestra democracia, la cual se siente en la pésima gestión gubernativa y legislativa, en la mediocridad de la dirigencia partidaria, en la falta de líderes emergentes (siempre los mismos) y en la cada vez más creciente impunidad corporativa de la clase política frente a los episodios de corruptela.

ebritez@abc.com.py