El Brasil no se adjudicó los Saltos por el tratado Loizaga-Cotegipe

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Sobre los escombros humeantes de la Patria gloriosamente derrotada se ponen los plenipotenciarios a trazar los límites de lo que restaba del Paraguay. Resuena siniestro, una vez más en la historia, el “vae victis” de los vencedores. El Imperio dicta su voluntad. Falcón, el experto conocedor de los derechos paraguayos, es sustituido por Loizaga que a todo se presta y firma el 9 de enero de 1872 el tratado que quiere el Brasil. El Paraguay pierde definitivamente sus dos provincias históricas: el Guairá y el ltatín. En el parlamento se levanta la dolorida y altiva voz de Cirilo Solalinde que en vano impetra contra la mutilación pero el tratado es aprobado, porque por lo menos se salvan los Saltos del Guairá.