Agregó que Paraguay debe ser menos dependiente de Brasil. “Tenemos que hacer como ellos, que buscan mercados en todos los continentes. Se abren al mundo. Ese mismo camino es el que estamos incluyendo en el proyecto de gobierno de la alianza”, aseguró el líder del Partido Demócrata Progresista (PDP).
Recordó que miles de toneladas de soja paraguaya son vendidas a China, pero a través de empresas brasileñas. “Este tipo de situaciones es la que tenemos que sortear, es decir, evitar los intermediarios. Paraguay y sus autoridades deben entender que es actualmente uno de los mayores productores de alimentos”, dijo Filizzola.
Para el candidato a vicepresidente, nuestro país es geopolíticamente importante para varias inversiones de afuera. “Hay muchas empresas que quieren invertir en Paraguay. Además de las firmas brasileñas, se debe analizar todas las propuestas y dar preferencia a las que generan más recurso y manos de obra. Que ofrezcan sustentabilidad con el ambiente y no empresas poco serias”, señaló.
Recordó que la plataforma electoral común del gobierno de la Alianza Paraguay Alegre señala que como política en relaciones internacionales, se propone el desarrollo de una política económica y de inserción comercial internacionales que fortalezca la apertura de los mercados externos. Que apoye el crecimiento económico y aumente la competitividad nacional.
“Así también, será un enfoque importante dentro de la política exterior el fortalecimiento de la democracia y de los procesos de integración y cooperación política y económica subregionales y hemisféricos”, dijo.
La alianza concentrará esfuerzos necesarios que permitan el desarrollo de una política de “conexión con el mundo” incentivando la captación de cooperación financiera y técnica para varios proyectos, explicó.
¿Realidad o mero discurso?
Los presidenciables consultados sobre la estrategia brasileña de “avanzar” sobre las economías más deprimidas de la región se manifestaron en contra de esta posibilidad. Sin embargo, la promesa de “independizar” la economía paraguaya de la del vecino país parece más discurso que certeza, atendiendo –por ejemplo– la reciente adquisición por parte de capital brasileño de su tercer frigorífico de gran porte en territorio paraguayo. Esto, unido a la exportación de soja paraguaya, a través de empresas brasileñas, hace difícil pensar que la dependencia va siendo cada vez mayor.
Analistas sostienen que esto obedece a la intención brasileña de controlar económicamente toda la región.
