Este prendedor que perteneció a Madame Alicia Elisa Lynch lleva un daguerrotipo oval del Mariscal Francisco Solano López. Se trata de un valioso objeto histórico que fue subastado por la casa J. C. Naón & Cia., de Buenos Aires, en agosto de 2013. Lo adquirió el coleccionista e investigador de la fotografía antigua, Diran Sirinian, propietario de la librería anticuaria “Poema 20”, de la capital porteña.
A raíz de su adquisición, Sirinian investigó exhaustivamente el origen del prendedor y los detalles técnicos del retrato que, según sus apuntes, fue realizado en París, Francia, por el retratista Hilaire David, en 1854.
“El retratado luce un elegante uniforme militar de gala estilo francés. Se han iluminado al oro las charreteras, los botones, el cuello y el sombrero (bicornio emplumado) que sostiene con el brazo. Ante la imposibilidad de reproducir colores naturales, la imagen resultante de un daguerrotipo presentaba tonalidades monocromas; por lo tanto, con frecuencia, era coloreada o iluminada, empleando goma arábiga en polvo. El iluminado se utilizaba para resaltar el color de la piel, determinadas partes del rostro, así como para destacar alhajas, vestimenta y otros elementos decorativos”, detalla Dirán Sirinian en un escrito presentado en el 11º Congreso de Historia de la Fotografía en la Argentina, celebrado en Chascomús, el 24 de agosto de 2014.
Explica el investigador que en junio de 1853, con apenas 26 años, Solano López partió de Asunción a bordo del buque de guerra “Independencia del Paraguay”. Su padre (Carlos Antonio López) lo enviaba a Europa como Ministro Plenipotenciario ante el Reino Unido, Francia, España, Prusia e Italia.
Remarca, asimismo, que en la fotografía, Solano López luce condecoraciones, también vistosamente iluminadas. “Napoleón III le otorgó la Orden Imperial de la Legión de Honor en el grado de Comendador. En marzo (1854), el rey de Cerdeña le condecoró como Comendador de San Mauricio y San Lázaro. En Roma fue recibido por el secretario de Estado del papa Pío IX, el 12 de abril de 1854, donde recibió la Suprema Orden Ecuestre de la Milicia de Nuestro Señor Jesucristo (Suprema Orden de Cristo)”.
De acuerdo al informe presentado en Chascomús, la estadía de López en París resultó la más prolongada y gratificante de su viaje a Europa. Y le cupo el honor de presenciar, junto a Napoleón III, un desfile militar en los Campos Elíseos.
“Es en París donde Solano López conoció a la irlandesa Elisa Alicia Lynch, de quien se enamoró y llevó consigo de vuelta al Paraguay. La influencia de Elisa Lynch, a lo largo del resto de su vida, y la relevancia histórica del vínculo que formaron serían formidables”, reconoce el argentino en su texto.
De vuelta, Sirinian ahonda en detalles sobre la imagen del daguerrotipo. “Este singular e histórico retrato presenta al joven Francisco Solano López, con 27 años, de mirada adusta y frontal, dirigida hacia la cámara. Sus cejas están retocadas, el cabello ondeado y largo le tapa delicadamente ambas orejas. Porta un fino y largo bigote manillar. La prolija barba cortina que acompaña el borde inferior de la mandíbula, años más tarde crecería y se convertiría en frondosa”.
Cuenta el investigador que hacia mediados del siglo XIX se hacían retratos al daguerrotipo en miniatura para ser incrustados en medallones, broches, sortijas y otros objetos de uso personal que acompañaban el desplazamiento de los individuos. La multiplicidad de soportes y tipos de retrato en formato pequeño refleja esta costumbre de llevar el retrato próximo al cuerpo. El hecho de que se emplearan soportes lujosos y de elevado costo no hacía más que reforzar el carácter exclusivo del objeto pasible de ser portado como una joya, sobre todo entre las mujeres
“Sabemos que la primera propietaria de este daguerrotipo fue sin dudas Elisa Lynch, primera dama del Paraguay, y esposa de facto de Francisco Solano López. Ella falleció en Paris en 1886”, afirma Sirinian.
Se ha establecido, también, que su siguiente propietario conocido fue el Dr. Ricardo de Lafuente Machaín (1882-1960), reconocido historiador paraguayo radicado en Buenos Aires.
La pieza fue presentada por él en una exposición de daguerrotipos realizada en 1944 en Buenos Aires y a partir de ahí no se supo más del paradero del broche, hasta el año pasado en que fue subastada y volvió a deslumbrar por su exquisita factura y especial encanto.
Desaparecido casi 70 años
Diran Sirinian descubrió que la pieza fue presentada en agosto de 1944 en la exposición de daguerrotipos, realizada en la Galería Witcomb y organizada por el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades. En el catálogo de dicha exposición, el daguerrotipo de Solano López llevó el número de orden 281, y todavía lleva la etiqueta original de inventario de esa muestra en su reverso. Se señalaba como expositor a Lafuente Machaín. “Después de la exposición Witcomb, no pudimos encontrar más rastros de este daguerrotipo hasta el 2010, año en el cual el periodista paraguayo Javier Yubi lo menciona en su libro La Guerra Grande, en cuyo apéndice reproduce una imagen y agrega a modo de epígrafe: “Su último propietario conocido fue el historiador paraguayo radicado en Buenos Aires, Ricardo de Lafuente Machaín. En la actualidad se desconoce su paradero”, escribió el actual dueño del prendedor.
Broche con oro y esmalte
Esta miniatura daguerreana está contenida dentro de un broche /prendedor de oro y esmalte verde que mide 5 x 4 cm. En su parte central un engarce de oro sostiene la cápsula tipo relicario de doble vidrio que, a su vez, contiene la placa daguerreana, la cual está apoyada sobre dos pedazos de cartulina. El reverso de la pieza está atravesado por un alfiler de gancho, también de oro, que sirve para sostener la pieza a la prenda de vestir.
Consultados expertos en joyas daguerreanas afirman que el esmalte verde es atípico en este tipo de pieza. El resto de la estructura era algo relativamente frecuente a mediados del siglo XIX tanto en Europa como en Estados Unidos. Este tipo de relicario podía también usarse para portar miniaturas pintadas.
Por último, la pieza está contenida en un estuche rígido sobre cuyo plano inclinado de terciopelo beige descolorado y levemente frotado se apoya.
