Se hizo entrega al Museo de las Memorias de una fotografía de la “Caperucita roja”, uno de los móviles que utilizaba la dictadura de Alfredo Stroessner para trasladar a presos políticos.
“Con la memoria, este niño ahí puede aprender los errores y horrores y no repetirlos, pero creciendo en una sociedad donde no existe el miedo de ser distinto, sino la motivación de ser lo mejor que puede ser, porque se siente respetado, amado, protegido y útil, no hay límites”, expresó.
