LIMPIO (Juan Jara, corresponsal).De acuerdo a los antecedentes, la empresa ganadora de la licitación pública de la cartera estatal, en ese entonces a cargo del dirigente liberal Paulo Reichardt, para la construcción del escenario deportivo, fue Jónica SA, de Natalicio Chase, por un valor inicial de G. 6.789 millones. Sin embargo, el contrato se modificó dos veces para tener un incremento de G. 340 millones más (G. 7.129 millones). De ese monto, la SND desembolsó G. 3.990 millones por la obra (62% del total). Pero nunca hubo avance.
La obra incluía la construcción de un solitario sector de graderías, empastado y trabajos complementarios como salones en la parte inferior. Todos los trabajos pretendían ofrecer un nuevo lugar de esparcimiento en la comunidad, según la propuesta del convenio de la SND con la Municipalidad limpeña. En principio, la institución comunal debía ofrecer como contraparte para la realización de la obra un inmueble donde debían ejecutarse los trabajos y la SND el financiamiento económico para el futuro estadio.
Coincidentemente, la administración municipal que tuvo a su cargo la firma del documento también estaba a cargo del liberal Ángel Gómez Verlangieri (PLRA). La Junta Municipal refrendó la propuesta mediante la aprobación de la compra de un inmueble de tres hectáreas en el barrio San Miguel de la fracción Cicomar. Sin embargo, esta propiedad no se usó y por modificaciones poco claras en el convenio la obra se realizó en el local de la Liga Limpeña de Fútbol, en el año 2011.
Desde entonces, el escenario deportivo de la asociación de clubes limpeños no se puede usar. Y no existe un escenario deportivo neutro para los encuentros deportivos, denuncian algunos dirigentes locales. El principal reclamo existente es la conclusión de los trabajos en el lugar. El sitio actualmente está convertido en un criadero de todo tipo de alimañas. Además, hasta sirve de aguantadero de delincuentes. La SND no toma intervención en la obra.
Además de estar inconcluso, el futuro estadio municipal limpeño no reuniría las garantías necesarias para funcionar como un escenario deportivo. El lugar no cumple con las normas de seguridad de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado).
