–La victoria del domingo del PRI mexicano les cambió el ánimo a muchos colorados...
–El PRI perdió el poder (en el 2000) después de una hegemonía de 70 y pico de años. Entró en una enorme crisis de dirigencia, de fraudes internos. Nunca se respetaban las elecciones internas. Se designaban los candidatos desde el poder. “Dedazo” le llamaban.
–Lo que nosotros decimos: “a dedo”...
–El ex presidente designaba al sucesor. Pero en la llanura se renovó. Se comenzó a respetar la democracia interna y, después de un proceso de reinstitucionalización, el domingo logró un gran éxito electoral. De 110 bancas pasó a 240 bancas...
–¿Quiénes perdieron ante el PRI?
–Básicamente la izquierda, especialmente un sector de izquierda que se comenzó a organizar y que demostró al final bastante incapacidad para poder gobernar. Eran muy buenos, pero para prometer. Este fenómeno hizo que volviera a recuperar el PRI sus bases que había perdido.
–Estuvo ausente dos períodos...
–El PRI era un partido poderoso, que tiene gobernaciones poderosas, municipios poderosos, igual que el peronismo. No era un partido como le llaman “de la llanura” completa.
–Tenía sus bases intactas...
–Claro, intactas, pero tenía una fuga de votos por falta de democracia interna. El electorado lo castigó ante la digitación y la trampa. Los digitados eran por ende mediocres y la dirigencia de muy baja calidad. Es el mismo fenómeno del peronismo de la década de los ochenta. El peronismo pierde la elección nacional ante Alfonsín y pasa a retiro a la vieja camada...
–De los carcamanes...
–Pasan a retiro Herminio Iglesias, Lúder y compañía. Surge la renovación. Ya estaban Menem, Reutemann, Grosso, Kirchner... Para que se vea quiénes gobernaron el peronismo después.
–¿Puede haber un parecido con el Partido Colorado?
–El Partido Colorado, si pretende conformar un buen equipo para el 2013, debe consolidar su democracia interna, con reglas de juego respetadas por todos que lleve a la selección de una dirigencia de mejor calidad.
–¿Está en condiciones?
–Y se dio un paso gigantesco con la moción que presentó la presidenta de la Junta, aprobada por el comité ejecutivo y que debería ser aprobada por la Junta de Gobierno, para llamar a convención extraordinaria, renovar el tribunal electoral de consenso y llamar a elecciones el año que viene. La clave está en esos pactos, porque el Partido Colorado está intacto. Resuelto el problema interno, vuelve al poder...
–Pero el PRI pasó 10 años en la llanura. No parece tan fácil.
–Sí, y además no podemos decir todavía que el PRI ganó una elección nacional. La del domingo fue apenas una elección de intermedio de período.
–¿Y el Partido Colorado?
–El Partido Colorado debe olvidarse de buscar únicos líderes, o líderes poderosos. El Partido Colorado pasó de ser un partido autoritario durante Stroessner a un partido hegemónico durante la transición, y a partir del 20 de abril tiene que convertirse en un partido democrático. Eso significa democracia interna partidaria, donde no haya un dueño, un pelota jára, sino un grupo de élite que se entienda, que conviva y que respete las reglas democráticas.
–Sería como un parto...
–Si no logra aprobar el examen, el desafío que se viene, el partido no va a volver a ganar una elección nacional. Así de simple.
–¿Los Calé Galaverna, González Daher, Chiola, por mencionar eternos favorecidos de la lista sábana, van a poder resistir la renovación?
–Yo estimo que el Partido Colorado va a tener varios candidatos posiblemente. Si Galaverna quiere ser candidato, puede presentarse; lo mismo González Daher o Chiola. Pero hay candidatos nuevos, interesantes, como Ibáñez, la misma Lilian (Samaniego). Que participe quien quiera, pero es una cuestión de honor que haya reglas claras y el respeto de los resultados.
–¿Cuándo tienen que hacerse las elecciones?
–Mi opinión es que hay que hacerlas antes de las elecciones municipales (de noviembre 2010). Para las municipales, el partido debe estar funcionando orgánicamente. Sería catastrófico llegar a las municipales sin un tribunal electoral de consenso. ¿Quién garantiza una interna con un tribunal electoral que no sea de consenso? Nadie...
–¿Cuándo deben ser las elecciones exactamente?
–Yo creo que hay que llevar adelante la convención durante este año, renovar el tribunal electoral, volver a armar los padrones, chequear, depurar y llamar a elecciones el año que viene, puede ser en abril, mayo del año que viene.
–Esta elección favorable a un partido que daban por muerto en México es un acicate para los colorados...
–Yo creo que los partidos políticos no son fáciles de matar en sociedades como las nuestras. México es una sociedad que tiene una fuerte impronta del PRI. México político del siglo XX pasa por el PRI. El partido peronista y el Partido Colorado también fueron intensos protagonistas. No es lo mismo Brasil, que tiene poca tradición partidaria. En el Uruguay, por ejemplo, está renaciendo el tradicional Partido Blanco, con Lacalle (Herrera). Le va a enfrentar al Frente Amplio. Hay sociedades donde los partidos tradicionales se unieron como en Venezuela, Ecuador y Bolivia, que tienen otra historia.
–No es generalizado...
–No. No se puede hacer una norma generalizada con el tema de los partidos. Pero, sí, los partidos hegemónicos que logran sobrevivir en democracia tienen muchas raíces como para resurgir. Pero va a depender de una cuestión: entender que se acabó el modelo de partido autoritario hegemónico y convertirse en partido democrático, y el partido democrático tiene reglas internas y se respeta a todos los actores.
–¿Cuál es el futuro?
–Está en manos de los colorados. Repito, es cuestión de respetar las reglas y a los que son elegidos. De otro modo, la élite colorada no va a gobernar más. El país le va a castigar. Si no se hacen elecciones limpias, transparentes, sin sombra de fraude, su pueblo no lo va a apoyar más. Eso se vio el 20 de abril. Sería obra de torpes y de necios no entender eso.
–¿Cómo ve ese fortalecimiento de la izquierda de la mano del Ejecutivo?
–El tercer espacio no es de la izquierda sino de la derecha conservadora, como es el Partido Unace. El otro grupo es el de Patria Querida, al que se le puede llamar de centroderecha, conservador...
–¿Y la izquierda, izquierda?
–Es marginal. La izquierda radicalizada es marginal y la izquierda democrática es todavía incipiente. La única posibilidad de crecer que tiene la izquierda en Paraguay es que los partidos Colorado y Liberal colapsen. Entonces, va a depender del fracaso de sus políticas internas para que la izquierda pueda prender. Los partidos mueren cuando sus élites los matan. No es su destino natural. Mueren porque sus dirigentes los matan.
–No es una cuestión de ideología, entonces...
–La ideología que tienen estos grupos de izquierda no tienen inserción. Pero si los partidos entran en crisis, las masas pueden girar.
–¿Es cierto que ya no hay partidos de derecha, que son todos de izquierda, como dice Enríquez Gamón?
–Los partidos en Latinoamérica marcan un sentido de pertenencia emocional. Los nuestros no son como los partidos europeos. Ahora bien, esto en general, pero hay líneas ideológicas que tienen más o menor aceptación. Si quiere hacer competir a un partido “socialismo siglo XXI” no va a ganar nunca en Paraguay...
–Lo que pasa es que siempre los “chicos malos” se inventan una carita de ángel para mandarla al frente con ellos atrás, disfrazados de corderos...
–No es infalible. Eso se intentó con Blanca Ovelar y fracasó. La mentalidad está cambiando...