Bajo las influencias del cuestionado Miguel Angel López Perito, secretario privado del presidente Fernando Lugo, los masones coparon los principales mandos de las Fuerzas Armadas, como ha ocurrido en los tiempos del oscuro gobierno de Luis González Macchi, denunciaron ayer a ABC fuentes castrenses.
Con el respaldo desde el Palacio de Gobierno de López Perito y del ministro de Defensa Luis Bareiro Spaini habrían saltado a la cúspide militares tales como el comandante del Tercer Cuerpo de Ejército coronel Darío Cáceres y el presidente de la Suprema Corte de Justicia Militar, coronel Pedro López Escobar, según esta especie.
"Venerable"
Cáceres tiene el grado masónico de "venerable" de la línea "Aurora del Paraguay n° 1" con sede en Boggiani casi Eusebio Ayala. El titular de la justicia militar ostentaría el grado masónico de "maestro", de la línea "Libertad N° 4", de la sede de la calle Palma.
El contralmirante Cíbar Benítez, considerado por esta fuente como uno de los "hombres fuertes" de la masonería, fue recientemente despedido de la Comandancia de las Fuerzas Militares por Lugo.
Cantidad considerable
Una cantidad cada vez más considerable de militares masones estarían siendo promovidos a lugares privilegiados en el estamento militar, señaló la fuente. El más notorio avance en la ubicación de los miembros de la logia se registró en tiempos del gobierno de facto de González Macchi, donde se sucedieron comandantes de las Fuerzas Militares como José Ramos Ocampos Alfaro, Expedito Garrigoza y otros, quienes pertenecen a las logias masónicas "Aurora" y "Pitágoras 17", conforme a estos datos.
Se señala a la masonería como la organización que históricamente ha copado con sus miembros el poder en nuestro país, ubicando "hermanos" o miembros en altos cargos o mandos, ya sea en el poder político, judicial, militar y económico. Actualmente estaría sucediendo lo mismo, con fuerte apoyo desde el Palacio de Gobierno.
En el Poder Judicial
El pasado 30 de diciembre se atribuyó a uno de los grupos masónicos que operan en el país el fallo judicial que intentó romper la institucionalidad al despreciar el juicio político del Congreso contra los ex ministros de la Corte Bonifacio Ríos y Carlos Fernández Gadea.
En aquella oportunidad, se apuntó directamente a una maniobra o experimento del presidente Lugo, para desinflar la amenaza de juicio político en su contra. La preocupación continúa latente hoy en el Ejecutivo.
Se exteriorizó nuevamente en la cumbre de esta semana en México, donde denunció a sus colegas latinoamericanos que sus enemigos políticos en Paraguay le quieren hacer "un golpe".
Una fuerte presión del Congreso forzó a la Corte a reunirse y rechazar en enero pasado en plena feria judicial el fallo a favor de Fernández y Ríos. Los congresistas habían amenazado a los miembros de la máxima instancia tribunalicia con la destitución vía juicio político.
Los opositores del presidente Lugo afirmaron unánimemente que se trató de una maniobra para dar a entender que hay un escape al juicio político.