Aclaró que no era ordenador de gastos, pero en su carácter de superintendente de Comunicación era un ejecutor de la Dirección General. Por ese motivo, obedecía órdenes de dos jefes: el director general paraguayo de Itaipú, Franklin Boccia, y el presidente de la República, Federico Franco.
Lamentó que el actual director general paraguayo, James Spalding, divulgue datos no ciertos y expresó que probablemente no miró en detalles los gastos relacionados a Comunicación Social, porque en realidad el presupuesto anual es de US$ 3,8 millones y no de US$ 6 millones.
Indicó que, por ejemplo, la Dirección Jurídica de Itaipú le transfiere US$ 500.000 a la Asesoría de Comunicación Social para pagos de charlas o conferencias y eso probablemente se haya imputado como presupuesto.
Clari indicó que solicitó que este año le aprueben un presupuesto por valor de US$ 14 millones -como tienen los brasileños-, pero lamentó que no se aprobó y quedó en US$ 3,8 millones.
Aseguró que desde que estuvo en Itaipú, desde agosto de 2012 hasta agosto de 2013, rechazó pedidos por valor de US$ 5 millones.
