Divisiones, música y baile presidencial

Este artículo tiene 10 años de antigüedad
Imagen sin descripción

BUENOS AIRES (EFE). El ahora opositor Frente para la Victoria (FpV), el partido de la expresidenta Cristina Fernández, mostró ayer sus primeras divisiones internas durante la ceremonia de investidura del nuevo mandatario. El bloque kirchnerista del Senado dejó libertad de acción a sus integrantes.

Aunque inicialmente se esperaba también un “plantón” de senadores, así como en diputados, a la investidura de Macri acudieron numerosos miembros del bloque del FpV, varios gobernadores e incluso el excandidato oficiales y exgobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Pese a lo que temía el frente conservador Cambiemos, que lidera Macri, no hubo abucheos durante la jura del nuevo presidente ni en su posterior discurso en el Congreso, saludado, por el contrario, en algunos tramos, con fuertes aplausos.

En la ceremonia también estuvo presente otro de los rivales electorales de Macri, el peronista disidente Sergio Massa, y líderes sindicales de extracción peronista, como Hugo Moyano.

Baile y música

Por otro lado, y al grito de “Argentina, Argentina” y “Sí, se puede”, Macri salió al balcón de la Casa Rosada junto a su esposa y su pequeña Antonia, de tres años, y fueron ovacionados por miles de simpatizantes ondeando banderas nacionales y amarillas, como las de su partido Propuesta Republicana (PRO).

Sin intimidarse, Macri se sacó la banda presidencial y volvió a bailar al son de una cumbia argentina que fue parte de su campaña y que le valió chistes, burlas y críticas por su empeño en hacer coreografías.

“Macri es humildad y diálogo con la gente. Nosotros vimos que esto no fue neoliberalismo”, dijo Claudia Michea, una activista social de 47 años que vive en una villa miseria de Buenos Aires, sobre el trabajo de Macri como alcalde de la capital desde 2007.

A esto se sumó el show ofrecido por la vicepresidenta, Gabriela Michetti, quien interpretó una cumbia de Gilda.

Macri llega a la presidencia con una economía estancada hace cuatro años, la inflación por el orden del 25% y las reservas sin condiciones de soportar su promesa de borrar de un plumazo las restricciones cambiarias que rigen desde 2011.

En el frente externo, comenzará a negociar “rápidamente” con los fondos “buitres” para resolver el litigio por bonos impagos de la deuda, anunció un mediador judicial de EE.UU.