Está en plena campaña electoral y por lo tanto, su ritmo es frenético. Es que el 25 de este mes son las elecciones generales en su país, Colombia. Él mismo describe la campaña como “trabajo, trabajo y más trabajo” e informa que hasta el lunes a la noche, el candidato de su nucleación política, Iván Zuluaga, no había pasado a la delantera en las encuestas. Asegura que ahora está cuatro puntos arriba de su inmediato competidor, el presidente Juan Manuel Santos, del que dice que las FARC lo quieren, pero “reelecto y debilitado”. En medio de las preguntas, se hace un tiempo para saludar “con afecto y respeto” a la ciudadanía paraguaya.
–¿Cómo ve al Socialismo del Siglo XXI en la era post-Chávez?
–Yo diría que no se debe hablar de Socialismo del Siglo XXI sino de castrismo camuflado. Cuando se aplica en toda su extensión, es un fracaso. Cuba ha sido un fracaso. En Cuba reivindican haber eliminado la pobreza absoluta, pero todos están pobres. Para nada sirvió el esfuerzo en educación y salud; hoy están nuevamente retrasados. Han vivido de subsidios: del subsidio soviético, del petrolero de Venezuela y ahora empieza a tener otra fuente de subsidios, que es la fuente de giros de Estados Unidos.
Venezuela es un país riquísimo. Pero en nombre de ese castrismo camuflado, incitaron al odio de clases, acabaron con las empresas. La inflación anualizada es del 57%, está con un aumento de salarios primero del diez, ahora del 30 por ciento. Las tiendas están vacías por el desabastecimiento de la economía. El Banco Mundial dice que hoy el desabastecimiento es del 50 por ciento. Las calles inundadas de sangre por la represión del Gobierno y de los grupos criminales que el Gobierno ha creado, las cárceles llenas de disidentes.
Yo creo que el camino del continente es el camino de las libertades. El camino del emprendimiento privado, apoyado por el Estado, entendida la empresa privada como una empresa con función social y al mismo tiempo, con una libertad para la iniciativa privada incluyente, al alcance de todos los ciudadanos. Si uno analiza ese castrismo simulado, uno ve que ha aumentado considerablemente la inseguridad. Han eliminado la institucionalidad independiente y hay un problema sumamente grave de eliminación del pluralismo participativo, por todas las restricciones a la libre expresión ciudadana.
–Brasil, sin embargo, respalda ese proceso o al menos hace la vista gorda.
–Muy difícil comprender, Brasil es una potencia. Un país de libertades, de gran laboriosidad y emprendimiento, es muy difícil de entender. De pronto, hace una política dual: internamente, es de principios democráticos y externamente, lo “compensa” con una especie de afiliación a quienes restringen la democracia.
–¿Argentina también cumple ese rol en el post-chavismo?
–Argentina es un país sumamente rico, uno no entiende el fracaso de la economía argentina, da la impresión de que el Gobierno quiere corregir políticas económicas; lo que pasa es que si no hay seguridad política para la empresa privada y para las libertades, la corrección de la política económica puede ayudar a que mejore la economía, pero no crea subcondiciones suficientes para tener una tasa privada de inversión o al menos, para tener una tasa privada de inversión del tamaño que necesita la Argentina. Es decir, se corrigen políticas económicas, pero queda la duda de la inseguridad frente al tema de las libertades y el sector privado. Ojalá eso también se corrigiera.
–Paraguay sufrió durante la última crisis política una sentencia feroz: en Mercosur, lo político está por sobre lo jurídico. ¿Que le parece esa frase?
–Lo grave es cuando lo político no hace respetar los valores democráticos, sino que se acomoda a dictaduras. Porque cuando uno ve la Unión Europea, por encima de todos los temas técnicos hay uno político, que es el respeto a los valores democráticos. Entonces una alianza de países con rigor técnico, es innegable que tiene orientación política, pero la orientación política debe ser el respeto a los valores democráticos. Hacer prevalecer la política en Mercosur para apoyar a Venezuela es hacer la política para apoyar un prospecto de dictadura.
–¿Cómo ve el futuro de Mercosur?
–Es un mercado muy importante. Todo lo que hagan por mejorarlo, ayuda mucho. A partir de bloques de comercios y valores democráticos serios, por ejemplo. El ideal sería una integración entre Mercosur y la Alianza del Pacífico. Hoy parecería idealista, pero allá habrá que llegar.
FARC, exportadora de terror
–Aquí estamos viviendo hoy un nuevo secuestro perpetrado por el autodenominado EPP. ¿Cree que este grupo efectivamente está vinculado a las FARC? Estas, ¿están vinculadas al narcotráfico?
–Las FARC han sido importadoras y exportadoras de terrorismo. No están vinculadas con el narcotráfico, son el principal grupo narcotraficante de cocaína en el mundo. Es la gran proveedora de los cárteles de México y ha sido exportadora de droga, importadora de explosivos, de modalidades terroristas y de secuestros.
–O sea, han tenido éxito “exportando”...
–Al final de mi gobierno estaban teniendo muy poquito éxito. Infortunadamente, el presidente Santos, a pesar de todo lo prometido, ha permitido el recrudecimiento del terrorismo. Y las FARC hoy está interesada en la reelección del presidente Santos porque él ha sido complaciente con las FARC. Lo quieren reelegido, pero debilitado.
–Lo quieren manejar.
–Claro.
–¿Lo van a lograr?
–Ojalá que no. Las FARC han vuelto a manejar algunas regiones de Colombia y las maneja con sangre, cocaína y dinero.
–La exsenadora Piedad Córdoba (quien negoció con el grupo terrorista la liberación de secuestrados, con respaldo de Hugo Chávez) estuvo a principios de abril aquí en Paraguay. Ella y otros referentes chavistas van y vienen a nuestro país...
–Por eso nosotros en Colombia seguimos en este trabajo (la política), para evitar que el país llegue al camino castrochavista, que es el gran riesgo que ha creado el presidente Santos. Así no se lo haya propuesto, las condiciones que han creado su gobierno puede llevarnos a un gobierno castrochavista en el 2018. Estamos en esta lucha, entre otras razones, para combatir el riesgo de ese escenario que puede ser muy dañino para Colombia. Santos hizo trampa, se hizo elegir con nuestras tesis. Por eso nosotros hemos fundado el Centro Democrático, para legarlo a las nuevas generaciones de colombianos.
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